¿Actualizar si o si?

Estoy un poco harto de que los programas me hayan dejado de «preguntar» o no me dejen ahora configurar: «cuando quiero actualizar» o «si quiero actualizar»

Últimamente, muchos sistemas operativos han optado por ponerlo todo por defecto. No dudo que para los «jóvenes» o los que llevan poco tiempo por la informática, les resulte mas fácil que elijan por ello.

Pero hemos pasado de «tener que personalizar todo para que actualice o no» a «dejar de poder hacerlo.»

En Windows, casi todas las descripciones de mejoras o actualizaciones de seguridad empiezan mas o menos así… «Se han detectado problemas de seguridad que podrían permitir a un usuario malintencionado …» y después un numerito precedido por un KB en su mayoría. Después te envían a un boletín de seguridad, que en su mayor parte está en inglés, o es un texto muy técnico y no te enteras ni del nodo.

En Macintosh, casi todas las actualizaciones de seguridad, en sus descripciones (este es mas «comedido para ello», aunque sus actualizaciones últimamente se han disparado en volumen de megas), empiezan así: «Para mejorar la estabilidad de …. un montón de componentes» –algunos que ni conoces o sabes de que van.– También te suelen decir que te leas el documento de seguridad asociado y que tienen en la web. Que la mayor parte te quedas como estás.

En distribuciones Linux, directamente te salta el auto-actualizador con todos los componentes a actualizar, muchos de ellos que ni conoces ni sabes de que van, pero te deja hacer la actualización y/o desmarcar las que creas oportunas (al menos en la que distribución que habitualmente he probado con mas asiduidad: Ubuntu).

Algunos programas han optado por forzar la actualización quieras o no. Caso ejemplo es el del componente de Adobe Flash, para ver los vídeos de YouTube o servicios similares, y otros elementos que utilizan esta tecnología. Directamente te acosa el auto-actualizador, una vez al mes (como poco) para que instales la ultimísima actualización, por supuesto, sin aviso previo. Y siempre tienes que aceptar el puñetero contrato de licencia. A ver, si lo aceptaste una vez sin leer… (que esa es otra…. si no lo aceptas no lo instalas, y la mayor parte de la gente lo acepta para ponerlo y ni se lo lee porque es un rollo patatero en un lenguaje que a menudo no se entiende pero que viene a decir… «todo es culpa suya, y no nos hará responsables de ello, y en caso de que lo intenté, no haberlo instalado, gilipollas.»

Quien dice Flash, dice también el Java, aunque éste –eso sí, bastante escondido por su instalador– tiene una opción para que no vuelva a jorobarte con actualizaciones posteriores. Además para mas inri… Java es una de esas cosas que nadie comprende (ni siquiera los que programan en él aplicaciones) y que cada vez que se instala deja la versión anterior, que en Windows por ejemplo puedes quitar con total normalidad, porque sino cada vez será mas grande lo que tengas instalado (lo hacen así para que «todo sea compatible con todo», pero tampoco hay garantías de esto suceda).

Otros programas como algunos navegadores, han optado por «actualizaciones silenciosas» que mas o menos viene a ser que se va descargando antes, durante o después la actualización pertinente. No digo que no sea «cómodo», pero eso sí aquellos que tengan una conexión lenta, limitada por volumen de descarga, o bien en uso para otros menesteres o desde otros equipos, les jorobará de sobremanera que tarde tanto en «arrancar», dejarse de poder usar o cerrarlo cuando les salte el aviso.

¿Y quien no ha intentado apagar su flamante Windows Vista ó 7 y se ha encontrado con el mensaje de «no apague ahora su ordenador, se está actualizando«, cuando no te pone un «conecte el portátil a la red eléctrica para poder actualizar correctamente.«, (y si da la casualidad de que se te está gastando la batería, decides apagar y no tienes el cargador ¿que haces? joderte básicamente… :mrgreen: ). Lo mejor de todo es que estos mensajes antes vienen precedidos por «hay nuevas actualizaciones» nada mas encender el ordenador, que tardan bastante en bajarse. Después ya te puedes echar a temblar, porque además tienes la psicosis de no saber si es una mejora o «una empeora». Y cuando uno cree que se ha calmado la conexión, ¡pues no!, resulta que al apagar te asusta con ese otro mensaje. Que normalmente va con un añadido de: 1 de xx actualizaciones (a veces mas de 10, 20, 30, o las que toquen ese mes…), y tienes que esperar otro tanto tiempo hasta que se apaga del todo (que se lo cuenten a mi amiga Cany con su flamante Netbook recién estrenado una noche de verano…).

Pues bien, a mi el último que me ha «jorobado de sobremanera» la existencia de las actualizaciones ha sido el Skype. Todo el mundo dice que «desde que lo compró Microsoft«, pero ya llevaba un buen tiempo que no era como lo recordaba, cuando tenía ese iconito rojo tan mono, era medianamente compacto y funcionaba tan bien. Empezaron a meterle lo del vídeo, que si cosas sociales y mierdas fritas y la empezaron a cagar pero bien.

Dentro de lo que cabe Skype ha sido un ejemplo de compatibilidad entre plataformas, aunque tuvieras versiones diferentes podías hablar con un usuario de Mac y otro de Windows y otro de Linux indistintamente. Por lo que muchos lo usábamos para conversar entre nuestros amigüitos. Con la última actualización, que fue forzada y sin pedir permiso, se cargaron buena parte de la red, se caía, tardaba uno en entrar, etc. Por no hablar que la actualización en mi caso la hizo en Inglés, cuando yo estaba usando una en castellano. Y desde hace 2 actualizaciones «sin pedir permiso» (que ya me mosqueó) miré las preferencias pero ¡hop!, había desaparecido la opción de «avisarle de actualizaciones pero no instalar» ¿coincidencia? ¿Microsoft?

Lo peor de todo esto es que las «actualizaciones» en realidad no te descargas un ficherito con todo el programa, no. Hoy en día es un «cargador» que se conecta al servidor y descarga «la última versión», de esa forma te tienen bien cogido por los huevos, y no tienes el programa realmente en tu casa, para ponerlo posteriormente, o en caso de reinstalar el ordenador, o para pasárselo a un amigo que no tiene conexión en casa. Por lo tanto tienes que tener siempre una conexión a Internet quieras o no. ¿Y si tienes que actualizar mas de 5 ordenadores? ¿hay que descargarselo en todos ellos? Seguramente habrá una opción «off-line» (es decir el programa completo, que ya teníamos como antaño), pero que está tan escondido de encontrar que uno prefiere poner la opción para torpes y dejar que gaste su ancho de banda.

Esta es la «nueva jugarreta» que se ha puesto tan de moda últimamente. Ya no eres poseedor de los programas, son las empresas desarrolladores los que tienen tu software, tengas o no licencia, de ese modo pueden controlarlo todo, hasta quien se actualiza o quien lo intenta, que opciones usas, cuando has dejado de poner el programa… etc.

Cuando consigan que todo esté «en la nube» (otra forma de control, que está empezándose a poner de moda), y se corte Internet  (y esto ya lo he dicho en otras ocasiones), o vaya lenta la conexión o se colapse el servidor de tantas peticiones, no podrás utilizar el ordenador, porque tus programas no estarán con tu máquina, estarán perdidos en un servidor de vete tu a saber donde, en el que además guardarás tus datos personales y sensibles, que no sabrás quien puede entrar en ellos, que te actualizaran el sistema sin quererlo, y donde controlaran las opciones y «oh! casualidad» se permutaran solas las cosas, o desaparecerán porque «eran cosas que se usaban ínfimamente» según la opinión de un torpe…

Ver para creer. Este mundo tan moderno no lo es tanto como nos hacen creer.

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