¿Ser de un grupo?

Titulo alternativo: «Desvarios nocturnos/de madrugada…»

  • Amiguero: usuario que utiliza ordenadores Amiga.
  • Pecero: usuario que utiliza ordenadores PC.
  • Maquero: usuario que utiliza ordenadores Apple Macintosh.
  • Radioaficionado.
  • Otaku: persona loca por todo lo que tenga que ver con el Manga –cómic japonés– y el Anime –dibujos animados japoneses–.
  • Friki: hoy en día se llama «Friki» a alguien que esta loco por un tema en concreto (Friki de tal cosa…)
  • Eres un Crack. Generalmente te lo dicen cuando te consideran que lo sabes todo siempre.
  • Y muchos mas grupos relacionado con un tema en concreto.

¡Que manía con ser de un grupo! Nunca lo entenderé.

En los inicios de nuestras vidas, parece que si no perteneces a un grupo no tienes identidad. Es necesario «participar en uno» para sentirse parte del mundo.

Como usuario de varios tipos de ordenadores, no puedo ser de ningún grupo en concreto. Me gustan unas cosas de unos y de otros. Pero también me disgustan algunas cosas de los que me gustan.

Todo esto de los «grupos» empezó en mi adolescencia. Supongo que a mucha otras personas les empezaría antes con «la pandilla de amigos» que tuvieran en el parvulario y en sus primeros años de colegio.

En ese aspecto tuve suerte, como estudié por libre y en casa, no empecé a pertenecer a ninguna «pandilla» o «grupo de amigos». Seguramente habría tenido que agradar a un montón de gente para sentirme parte de ese sarao. Muchas veces uno hace ciertas concesiones cuando no sabe de que va el mundo. Y hasta que no le defraudan, no para o cambia de estrategia (si es que hay algún modo de decirlo). Es decir, hasta que no aprende, no sabe muy bien lo que hace por la vida.

En la época en la que empecé, era radioaficionado. El módem, Internet y la informática eran casi aficiones sin importancia, caras, lujosas. Todos teníamos ordenadores de juguete para jugar a jueguecitos tontos y poca cosa mas (Spectrum, Commodore, Amstrad CPC, MSX…). En la radioafición la forma de grupos se denominaba «pertenecer a un canal habitual». Estaban los del 1, los del 8, los del 31, los del 35. Había muchos por zonas muchas veces. También en otras bandas que no eran las de 27 MHz (la banda ciudadana), pero que requerían pasar un examen, comprar un equipo específico y pagar una licencia. Y también había el grupo de los locos que dominaban un idioma (o a veces no) y se iban a «hacer DX’s» (contactos a larga distancia, entre países a menudo) en otras modalidades de conexión, esas que todos sabemos, en las que salías con la voz distorsionada y había que afinar la voz con un extraño aparato para que sonases a pato Donald pero menos. 🙂

Yo empecé siendo del canal 35. Pero como nunca me ha ido mucho estar siempre en un solo sitio, a menudo me cambiaba de canal para hablar con otras personas: 31, 1, 8, etc… no solía tener un canal solo. Siempre se me ha conocido mas por «el orejas» por gustarme estar mas a la escucha que participar. Os puedo asegurar que escuchar es siempre una interesante opción, se aprende mucho.

Pero la época de radioaficionado fue pasando… como tantas otras veces me ha ocurrido. Y poco a poco fui sustituyendo la radioafición por las comunicaciones vía módem/telefónicas a través de las BBS’s. El pre-comienzo de las comunicaciones por Internet aquí en España.

En vez de conectar con cualquier punto del planeta, nos conectábamos a un ordenador en concreto. Desde ahí conseguíamos programitas y empezábamos a comunicarnos con el exterior mediante la mensajería.

La verdad es que antes del módem, existían otros métodos para comunicarse con usuarios de informática, menos avanzados: el correo postal. Si tenías unas cuantas direcciones podías dedicarte a hacer «swapping«, que en el argot de la Scene (grupo de informáticos que comparten una misma afición por hacer cosas con los ordenadores), swapping quiere decir cambiador de programas. Hacer solo swapping nunca lo he hecho. He sido mas de los de escribir cartas que de enviar programitas de dominio público. Estaba claro que me gustaba mas aprender relacionándome de ese modo que cambiando insulsos programas sin decir nada.

Siempre he apreciado mucho la amistad y todo lo que ello conlleva. Las relaciones humanas, aprender de todos y mejorar en conjunto. Pero a menudo esa idea no es bien recibida en esta sociedad actual. Intentes ser del grupo que quieras ser.

Empece a comunicarme por las BBS’s, aunque me resistía a abandonar la radioafición durante bastante tiempo. Lo cierto es que la constancia de las personas es bastante frágil. Se aburren enseguida. Generalmente soy yo el que se queda solitario esperando con la única cosa de la que puedo estar orgulloso: la paciencia (que a veces es un engorro. 🙄 )

La gente se va aburriendo y deja de hacer una determinada cosa que tanta felicidad les ha reportado. Empiezan a hacer otras para sentirse vivos. Debe ser que desde que nacieron se sienten muertos en la sociedad, porque no entiendo esta manía que tienen todos de hacer esto. Cuando uno está a gusto consigo mismo no siente la necesidad de cambiar por cambiar. El problema es que no se dan tiempo para conocerse a si mismos. En lugar de eso prefieren conocer a otros, porque como se aburren con ellos mismos, necesitan tener a un mono de feria o persona para no aburrirse. Y al final lo que ocurre es que como se aburren con esa otra persona, vuelven a cambiar de aires y afición, para intentar volver a sentir lo que siguen persiguiendo relación tras relación, afición tras afición. Esa sensación que nos da la propia vida al respirar. Es tan simple el asunto.

Así que como me suele pasar a menudo en tantas aficiones, uno se queda «descolgado» porque los «colgados» de las amistades se han largado a otras aficiones. Y uno que no es tonto, solo un poco mas lento que los demás, decide ver que hay en esa nueva afición que acaba de aparecer en tus ojos: Las BBS’s.

Al principio el uso que todo ser humano sin conocimientos de las comunicaciones de ordenador, les da a estos aparatos es para conseguir cosas. Lo he dicho muchas veces:

Ese es el uso principal en los inicios. Pero con el tiempo, si uno es un poco mas inteligente, deja apartados los programas y cosas a conseguir y los sustituye por la comunicación entre personas, con la llamada mensajería.

La mensajería no puede ser mas sencilla. Es un texto, que sueles escribir en una determinada sección, y esperas a que te lo contesten. Al mismo tiempo puedes leer los mensajes de otras personas. Inclusive en otras secciones. Si entiendes del asunto, meter baza. Si no entiendes, preguntas. Mediante esta acción tan simple, se mezclan nuevas relaciones. Se conoce uno mas con otras personas. A veces por un simple roce de una opinión, que vertiste en una conversación abierta al público, se hacen nuevas amistades. A medida que esas relaciones profundizan, a menudo uno se une mas con ciertas personas, e intercambia mas mensajes con «los habituales».

Desgraciadamente, esta época de las BBS’s ya pasó también. Tuve una nueva transición a las comunicaciones mundiales llamada en esta ocasión: Internet.

En Internet lo que primaba mas era que podías estar en cualquier punto del globo mirando una información. Preguntando una cosa a otra persona. O descargando otra cosa de mas allá del Machu Picchu. Podías hacer varias tareas de una forma mas visual que por el texto o los gráficos hechos con caracteres (ASCII y ANSI –es lo mismo que lo anterior pero con colores–).

Pasamos de las BBS’s a Internet casi imperceptiblemente. Fue una forma de abrir el abanico de posibilidades. Antes solo estábamos en un pequeño grupo formado por esa BBS’s que se comunicaba cada x horas con otras BBS’s, y así poder hablar desde mas lejos. Pero ahora eramos nosotros los que decidíamos donde poner nuestras miras y metas. Si, la infraestructura de Internet nos lo ponía mas fácil, pero nosotros decidíamos si usar una determinada zona u otra del planeta.

El problema es que quien mucho abarca poco aprieta. Y a menudo tanto donde elegir acongoja un poco. La primera impresión es:

«Joer, cuanta información, no me da tiempo a asimilarla toda, …quiero esto, quiero esto otro, quiero lo de mas allá… ah ah ah ah…. es imposible…»

Esa sensación la hemos tenido todos. La cantidad abruma.

A menudo suelo decir que cuanto menos tienes mas te diviertes y menos esclavo eres de las cosas. Así que muchas veces hay que seleccionar. Uno aprende a seleccionar cuando se da cuenta de que no puede abarcar con todo.

También cuando se es consciente que determinados temas, o no le interesan, o bien no es el momento de conseguir ese conocimiento. Muchas veces es el conocimiento el que te llama, y tu acudes a él cuando estas preparado. Mientras tanto estas en otro nivel de la vida haciendo tus cosas diarias. Solo tienes que tener las puertas abiertas porque en cualquier momento puedes necesitar subir de nivel. Si las tienes siempre cerradas, te quedarás estancado y no evolucionarás. Cuesta mucho evolucionar porque a menudo supone dejar atrás cosas que aún pueden importarte, aunque sea una mínima parte de lo que lo hacía antes. Cuando uno está preparado, eso ya no importa.

En Internet he aprendido muchas cosas, aparte de hacer cosas con los ordenadores. También me han ido enseñando muchas relaciones humanas e interacción con el «exterior». Quizás de una forma diferente a la directa que todos prefieren usar.

Por ejemplo:

  • Dos personas aprenden el uno del otro siempre que así lo quieran y tienen que estar dispuesto a dar sin recibir.
  • También he aprendido que mucha gente es rara.

Yo me considero un poco raro. Cada uno tenemos nuestras manías. Pero hay gente mas rara aún. Buscan cosas equivocadas en lugares equivocados. Cuando no las encuentran se enfadan. Y lo achacan siempre a que todos son culpables menos ellos mismos.

A menudo la gente busca, por ejemplo: hacer amigos en los lugares mas inverosímiles, con la mínima seguridad posible. Después te ponen trabas para que no se haga realidad ese sueño, porque no se fían de ti.

¿Si no te fías de mi, para que cojones quieres hacer amistad?
Esa palabra no entra en tu vocabulario, es demasiado elevada para ti. ¡GILIPOLLAS!

Creo que nunca podré estar en un grupo de personas de un mismo tema o de temas muy generales, porque me interesan muchos temas. Me gusta verlo en un conjunto mucho mas grande. Ver que todo se interrelaciona con todo. Esa percepción que creen que no existe, entre la imaginación y la realidad. Sería para entendernos: El conjunto definitivo.

Ni soy Amiguero, ni Pecero, ni Maquero, ni Windosero, ni Otaku, ni Friki, ni un Crack. Soy simplemente yo, con mis rarezas, como todo el mundo. Intento aprender mas, y quizás con el tiempo dejar de necesitar estupideces y evolucionar.

1 comentario

  1. 🙂
    eso es lo que te hace grande no pertenecer a ningun gurpo
    y ser un bicho raro es lo que me gusta de ti, que ere
    simplemente tu. eres grande y vales mucho. 😀

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