Cacharreando

Bueno, os cuento las últimas noticias que me han ocurrido arreglando problemas con los ordenadores, físicos esta vez, pero también alguno de software.

¿El Amiga no va?

Hace unas semanas detecté un fallo en el Amiga’060, el que tengo mas ampliado, porque el Amiga’040 no lo tengo enchufado siquiera. Estaba probando una cosa, y de pronto se me quedó colgado. Reinicié el ordenador y dejó de funcionar, no se reiniciaba. Se quedaba cíclicamente en el pantallazo multicolor de la Blizzard. Así que me pensé lo peor.

Pero aquel día no me encontraba yo muy animado a coger en brazos la torre (con lo que pesa la del Amiga, que es casi como el doble que la de PC actual. Es de hierro y plástico. La que tengo en el PC es de aluminio). Así que ese día lo dejé apagado ya sabiendo lo que me esperaba en el futuro.

Hace una semana se me ocurrió encenderlo, sin mucha esperanza, y voilà, no tuve que abrir nada. ¡Menos mal! Lo que me he ahorrado. Estoy seguro que si hubiera abierto aquel día el ordenador, habría desmontado de arriba abajo todo, y seguro que no habría sacado nada en claro. Evidentemente he tenido mucha suerte. Creí que se había ido el disco duro a la porra, es la primera sensación que me dio. Pero de momento todo va perfecto.

Nunca juguéis con los arranques del Hackintosh

Si alguno de los que tiene Hackintosh aparte de otro sistema operativo, le da por hacer re-instalaciones de particiones para arreglar otro problema nimio, tened presente en hacer una copia de seguridad íntegra, o hacerlo en otro disco duro aparte.

Hace tiempo hice 3 particiones al tercer disco duro que tengo de pruebas (el de 250 Gb, SATA-150). La primera para el sistema principal, de 190 Gb, y dos mas de 20 Gb cada una. Así tendría 2 formas de progresar mi Hackintosh. Por una parte tendría un sistema preparado para cacharrear con sus programas. Y en la otra un sistema mas evolucionado y pequeño para ver si merecía la pena instalar una nueva revisión del sistema.

El caso es que en mis re-instalaciones de pruebas de versiones posteriores, conseguí que en vez de arrancar la primera de 190 Gb, se arrancase la segunda de 20 Gb, cosa que me fastidiaba un poco.

Intenté documentarme un poco, pero debe ser que nadie en Mac tiene 3 particiones para varios sistemas Leopard al tiempo, porque nadie ha puesto nada sobre como va el gestor de arranque del Mac, que va por el Darwin. Así que no había forma de volver a hacer comprender que yo quería que, por defecto, arrancase la primera de ese disco duro.

Se me ocurrió en un alarde de locura, sin pensar mucho, en formatear esas 2 particiones con un formato diferente al de Mac. Lo hice en FAT32, porque aunque lo reconoce el Mac al menos no lo reconocería como partición arrancable. Pensé que así se podría arreglar el problema, pero no fue así. Al final no hubo forma. Me decía que no había sistema en esas particiones quedándose el menú de arranque, esperando a que eligiese la única que funcionaba aun, de forma manual.

Así que decidí reinstalar otro sistema diferente en la segunda, a ver si con esa otra distribución podría hacerle comprender que partición tenía y donde quería arrancar y demás. Pero al final lo que conseguí es cargarme el resto de las particiones, y con ello el arranque.

Ignacio «el manazas» 2, Hackintosh 0

En un par de horas sin Hackintosh… ¡genial!

Lo peor es que ese mismo día descubrí otro gran problema…

El Ubuntu tampoco iba

Sí, por si fueran pocos mis males, descubrí que mi distribución Linux: Ubuntu 8.04 LTS, no arrancaba. Lo he achacado a que hace un par de días tuve algún problemilla con el Scan Disk del Windows. Al arrancar hace unos días, detectó un fallo en el disco duro donde estaba alojado y lo arregló. Quizás se cargó algo de la partición de arranque del Linux, aunque no la detecte directamente, pero vete tu a saber como arregla cosas el Scan Disk

Así que bajé una distribución 8.10 nueva vía Bittorrent (con el Transmission de mi Mac Mini), muy rápido por cierto. Al día siguiente ya me estaba esperando descargadito.

Por la noche me puse a ello. Ya sabía que la re-instación encima no le iba ni «patrás» a un montón de gente, que recomendaban hacer una limpia. Decidí reorganizar las particiones del primer disco duro (250 Gb, SATA-II) y poner la partición de configuraciones aparte en vez de en la misma partición del sistema. Al principio todo junto, porque era en plan jugueteo, pero si esto me impedía reinstalar encima perdiendo mis configuraciones, veo lógico que el /home este en partición aparte y el / este con el sistema para en caso de poner una nueva versión próximamente desde cero, solo formateando una partición.

Menos mal que hice copia completa del sistema, y veréis mas adelante por que digo esto.

Hice esa copia primero porque iba a reparticionar buena parte del disco duro y necesitaba seguridad de mis datos importantes del Windows.

Así que después de la copia, cogí mi disco de particionador GParted (no haga particiones sin él 😉 ), y me dispuse a decirle lo que quería. Se tardó su buen par de horitas haciendo lo que le pedí:

  • Borrar la partición Linux Swap
  • Re-dimensionar la partición Ext3 de 18 Gb a 10 Gb que seria la / de Ubuntu.
  • Crear una nueva partición Linux Swap a continuación de 2 Gb.
  • Mover la partición extendida de datos en Fat32 de 132 Gb, (esto es lo que tardó mas).
  • Crear a continuación la partición de 8 Gb que contendría a /Home (las configuraciones personalizadas de Ubuntu aparte).

Después de este proceso, que hizo sin parpadear el obediente GParted, me dispuse a poner el Ubuntu 8.10 64 bits. Estaba ya por la mitad de la instalación, cuando de pronto empezó a hacer unos ruidos raros la tarjeta de sonido (que oí por los cascos) y…

¡Adiós! ¡El PC al carajo!

…se apagó de golpe el ordenador. Me quedé mirando a mi pantalla en negro. Y como no, acerque mi nariz a la parte abierta del ordenador. Comprobé un tufillo que provenía del ordenador.

—Buenoo… —me dije— espero que no sea otro condensador reventado —ya había tenido problemas similares antaño.

Así que lo primero que hice es tapar el ordenador, y abrir un rato la ventana. Así contendría bien el olor y aparte eliminaría el que ya se había salido.

Decidí que era el momento de dormir aquel día.

Al día siguiente, ya sabía lo que tenía que hacer: descubrir que se había roto.

Lo primero quitar los cables, quitar la fuente y con mi testeador de fuentes (no testeé una fuente ATX sin él), comprobé si era este el problema. Y efectivamente, era éste.

—uff… —respiré con cierto alivio— menos mal que no ha sido la placa.

Así que en el Mac Mini (no repare ordenadores sin un ordenador de reserva, a ser posible compacto y que no haga ruido 🙄 ), miré donde comprar una nueva fuente, preferiblemente una que no hiciera ruido, como la que tenía. En PCBox localice mi modelo y decidí comprarlo de nuevo: Una Xilence Model XP420.

Por desgracia, en PCBox no tenían ese modelo (y por lo que se ve, no pensaban traerlo mas, a pesar de que esta en su catálogo web bien expuesto).

Me llamaron desde la tienda, para cambiar de aparato, y me recomendó una Aerocool, y alguna Tacens. Yo pensé que había elegido una Aerocool de 44 euros (por lo que me hizo creer el que me atendía por teléfono), pero la verdad es que me vendieron una Coolbox de 44 euros, de 500W. La testeé con mi aparatin, vi que funcionaba, y parecía no hacer mucho ruido, ¡cuan equivocado estaba!

Al meterla en el ordenador, le enchufé todos los cables, y el ordenador no se enciende… ale quitarle todos los cables y prueba con lo mínimo a ver si funciona… (recordad, no conectéis todos los cables al principio. Probad con lo mínimo. Después ya podéis poner en su sitio el ordenador cuando hayáis hecho estas pruebas. Sino tendréis que hacerlo varias veces como me pasó a mi). Y es que no hice nada raro. Simplemente cambie el ordenador de sitio y le puse los mínimos cables. Misterios de la vida, el PC cada vez me saca mas de quicio.

Cuanto ya lo dejé otra vez todo en su sitio, comencé a volver a reinstalar el Ubuntu, que se me había quedado a medias, cuando de pronto… ¡Plof!, el ordenador se apaga otra vez

—¡Y ahora que le pasa!—

Creí que se había reiniciado el Ubuntu, pero no, al intentar encenderlo se vuelve a apagar.

Me dio por tocar un poco el disipador, y veo que esta mas «tinguiringui» que de costumbre.

—Buenooo… ya se le ha salido el disipador de lugar, con tanto meneo.—

Ponte a desconectar todos los cables. Yo que ya estaba poniendo la impresora en su sitio y había terminado de recoger toda la habitación. Otra vez a desmontar medio ordenador. Bueno en realidad casi todo el ordenador, porque había que desconectar todos los cables de la fuente, los conectados a la parte delantera del ordenador (unidades, discos duros, luces y conectores de la torre), y ver como poner el disipador en su lugar. Es lo peor que tiene el disipador de Asus, un Triton 77, que compré. No me gusta demasiado el montaje que tiene: a presión mientras rotas los 4 puntos de sujeción. Prefiero los tornillos que tenia el sistema de Zalman CNPS7000B-Cu.

Otra vez a montarlo, ponerle los cables… y volver a ver si funciona. Esta vez arrancó el Windows. Y me pongo a mirar paginas de fuentes, porque el ruido que hace el ordenador con la mueva fuente se nota un huevo. Y no me apetece amargarme la vida todo el día teniendo un «buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh» en mi oreja izquierda.

He mirado una Be Quiet E6 Energy Plus 4.0, de 450W (NOTA 11/2014: La ficha desde la página oficial en castellano ya no está en línea), y he encontrado un par de medidores de Vatios (W) según los componentes que le instales al ordenador, uno de por ahí, y otro en la web de Be Quiet de Estados Unidos. ambos en inglés, por si os sirve de utilidad.

He mirado donde comprar la fuente de Be Quiet, de la que hablaban por Internet bastante bien, como fabricante de fuentes de alimentación fiables y poco ruidosas. A ver si tengo suerte. Pero esta vale mas (74 EUR), y la voy a comprar en APP Informática (otra cadena de tiendas), en una que hay cerca de mi zona. Hasta el martes que viene no la tienen.

Así que de momento tengo una CoolBox PowerLine F-500+ de 500W, que no os recomiendo en absoluto poner jamas en ningún ordenador que se precie. Que a pesar que pone en la caja: «Soporta procesadores de gama alta, mínimo ruido. máxima eficiencia» y en una esquinita pone «22 dB», o están sordos o deben estar cachondeándose de mi ahora el cabrón de PCBox diciendo:

—Menuda fuente le he colado al gilipollas ese.—

Os seguiré relantando próximamente…

¡Ah! por cierto, el Ubuntu 8.10 ya funciona, he terminado de poner el controlador de ATI y esta mañana arreglé el gestor de arranque (Grub) para que arrancase automáticamente en Windows y añadiese la opción en el menú para el Hackintosh, a la espera de reinstalarlo. Ahora el arranque de Ubuntu va mucho mas rápido que antes, a ver si consigo arreglar el problemilla de las 2 tarjetas de sonido.

6 comentarios

  1. Eso de «cacharrear» se contagia más que la gripe 😛
    Yo acabo de pegarle a mi estudio un meneo descomunal :mrgreen:

    Todo lo que estaba abajo, ahora está arriba…..lo he vuelto a limpiar todo «puto polvo» 😳
    Una se queda contenta después de estos trasteos….aunque no se pueden comparar a los suyos.
    P.D.
    tengo gorro :mrgreen:

  2. Pero los que «tienen tanto exceso» también fueron principiantes… y un día nos propusimos aprender, cacharrear, romper alguna cosa. Pero si no lo hace uno mismo no se aprende. Esto es otra aventura gráfica. :mrgreen:

    Así que lo mejor es ponerse, hacerlo y ver que pasa. Y después ya preguntar cosas puntuales. Si te lo escribo todo de corrido, dirás «uf, que largo», como lo del DOSBox. 🙄

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