De duelos y sillas

A menudo observo ciertos patrones de comportamiento en el paisaje. Es una pequeña afición divertida que tengo. Últimamente he pasado de ver menos a menudo las escenas de bolas de paja a escenas de ¿dónde me siento?. Os explico.

Las escenas de películas del Oeste mas memorables son las del duelo del bien contra el mal. Expongamos la historia.

Siempre que ocurre una injusticia, sale el valiente exaltando a la muchedumbre. Y éstos a su vez, todos enardecidos están con él de acuerdo. De pronto el valiente sentencia con un:

¿Quién está conmigo?

Y se hace el silencio. Ya nadie quiere luchar por sus ideales. Que luche otro. Que se enfrente otro. Que se arriesgue otro.

A continuación el valiente se va a hacer lo que le dicta sus valores y convicciones para enfrentrarse al malo de turno. Le toman por loco ante el peligro, sin embargo es el único que se atreve a dar ejemplo.

El día anterior al duelo, siempre esta la calma antes de la tormenta. Es relativamente tranquilo pero mas oscuro y lúgubre. Se ven las típicas escenas de bebedores en el Saloon murmurando, comentando de forma recatada. Nadie sabe lo que va a pasar.

Al alba, el valiente va al encuentro con su destino. La calle mayor del pueblo aparece desértica. Se ven bolas de paja rodando y dando tumbos contra el suelo y a lo lejos. No hay ni un alma a la vista. Todos están escondidos mirando furtivamente. Multitud de cerebros agazapados piensan:

¿Qué pasará?
¿Ganaremos los buenos?
¿O tendremos que seguir escondidos, como ratas, permitiendo todo sin hacer nada, como hasta ahora?

La brisa se puede cortar con un cuchillo. La musiquilla de turno suena suavemente adornando la escena.

El bien se encuentra con el mal. El bueno y el malo. Ambos se miran desafiantes. El valiente va con la mirada de frente, con la verdad por delante. No tiene nada que esconder sabe que tiene razón. El malo con las inmundicias de su comportamiento, en plan chulo y prepotente sabiendo que es un ser deplorable, retorcido y que solo puede ganar con argucias y trampas.

Al final el que tiene que ganar lo hace. Aunque dependiendo de si la película es épica o si tiene continuación la escena varia. :mrgreen:

Ahora lo que se ve mas a menudo es la escena del Juego de las sillas. ¿Lo conocéis? Os lo explico básicamente.

Se trata de 2 conjuntos: Personas y Sillas. Hay una silla menos que la cantidad total de personas. Se ponen en circulo. Los participantes van dando vueltas alrededor suyo y en fila. No deberían tener el brazo con su mano cerca de los respaldos de la silla, pero en según que zonas o variantes del juego esto puede cambiar. Van dando vueltas y andando al son de una música.

En un momento dado, la música se para. Cada persona tiene que sentarse en la silla mas cercana a la que esté. Como hay una silla de menos el que pierde es el que no acaba sentado.

El juego continuo hasta que solo queda 1 silla y 2 personas. Al final «solo puede quedar uno.»

En estos tiempos que corren, los duelos al sol han sido sustituidos por el juego de las sillas.

Los valores elevados ya no son importantes. Dar ejemplo ya no es una lección que debe impartirse. Ahora lo mas importante es apoderarse de la silla que puedas, tantas veces como puedas en el curso de la incertidumbre colectiva.

3 comentarios

  1. Dar margaritas a los cerdos no merece la pena en este mundo tan moderno que nos han hecho creer que tenemos. Pero siempre podemos darles berzas para prepararlos para la matanza… 🙂

    Enseñar ciertos valores con el ejemplo es necesario si no queremos que el fino equilibro entre lo uno y lo otro haga que todo el paisaje desaparezca.

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