Dormir

Todo el mundo que me conoce medianamente bien, sabe que tengo unos horarios muy extraños de sueño. A menudo les digo: «duermo cuando tengo ganas». Pero no siempre es así, pues a menudo fuerzo la máquina mas de lo adecuado, a veces por interés de llevar a cabo algo y terminarlo, otras veces por tonterías con menos importancia.

La verdad es que no soy el primero que se plantea eso de «tener un horario personalizado». He ido leyendo a lo largo de los años numerosos artículos de experimentos de horarios y sueños. Uno de ellos me impacto bastante:

«Durante más de 5 meses, el experto en productividad personal Steve Pavlina llevó a cabo un curioso experimento: dormir períodos de 20 minutos cada 3,5 horas aproximadamente, es decir, ¡2 horas de sueño total diario!» –Extraído del blog Jero Sánchez, El descanso y la productividad

Lo cierto es que después de ese experimento concluyo con un: «Es difícil vivir durmiendo cada 4 horas cuando el resto del mundo no lo hace.»

Ciertamente nuestra capacidad de «socialización» como ahora lo llaman, nos auto-obliga a creernos eso de que podemos o no hacer determinadas cosas. Está claro que para hacer unas cosas tendrás que pasar por ciertos aros y claudicar. Aunque siempre puedes tener tus convicciones y seguirlas sin importar quien o que te lo impida.

«Todo no se puede tener«, lo cierto es que esa frase siempre me ha parecido incompleta, todo, en sus cantidades adecuadas, si se puede tener. El problema es cuando quieres ese todo completamente, rebosando por los bordes. Entonces es cuando o no te parece lo suficiente, o descuidas otro algo y te parece que no tienes todo. Quizás el concepto de: «El término medio«, o «Todo en su justa medida«. Sea el adecuado.

A menudo en mi vida he intentado llevar varios horarios, muchas veces adecuándolos a los demás, pues como tantas veces me dicen «soy un ser social«, a mi manera por supuesto. Y es que a menudo, y sin mucho acierto o consecución, he intentado llevar horarios familiares, con horarios de amigos, con horarios míos. El caso es que al final acabas en un bonito caos. Todos los horarios se pegan los unos a los otros.

En esta parte de mi vida he descubierto algo con lo que he vivido toda mi vida. Dormir por el día y estar despierto por la noche. Mucha gente dirá: «Que horror», «Eso es una barbaridad», «¿Y los niños es que nadie piensa en los niños?» (Siempre me viene a la memoria esa frase de Los Simpsons). La cuestión a la que he llegado es que es mucho mas «útil» para mi tener tranquilidad, y esa tranquilidad me permite hacer muchas cosas en silencio, lo que llaman «ser productivo». Siempre y cuando tengas una meta o un motivo por el que moverte.

En estos tiempo el motivo ha ido variando. Muchas veces en la etapa de una persona las metas varían o cambian, o no tienes el mismo empuje para realizarlas, o necesitas un descanso de esa meta o una nueva forma para enfrentarte a ello.

Lo mas complicado siempre es variar la rutina que ya tengas. Muchos, por costumbre, suelen hacer lo mismo siempre, y los hábitos son buenos para algunas personas, les permite saber que hacer en cada momento, un planning de sus tareas, si las tienen mas o menos estudiadas y saben lo que deben hacer, aunque sean diferentes los problemas todos los días, se podrán enfrentar casi milimétricamente con un horario preestablecido.

«Dedicamos demasiado poco tiempo a nuestra relajación». Esos períodos donde dejamos volar la imaginación, donde relajamos nuestro cuerpo sin quedarnos dormidos, donde imaginamos cosas bonitas. A menudo en nuestras vidas esos periodos de contemplación son reducidos a estar despiertos haciendo cosas, importantes o no, según sean nuestras aficiones o tareas, y a dormir. Pero los tiempos de relajación, que no tiene por que ser «no hacer nada», son inexistentes, leer un libro, ver una película, charlar distendidamente, o simplemente quedarse tumbado sin dormir haciendo que la mente navegue por el aire.

¿Cómo conseguir un horario adecuado a nuestras necesidades? Esa es una pregunta que muchos se hacen. Yo hasta la fecha no he logrado coordinar todas las facetas de mi vida, y mis horarios siguen siendo «de acá para allá y a veces mas al revés de lo contrario», o sea, un desbarajuste. Unas veces duermo mucho, otras veces poco, unas veces tengo buena cara, otras no. Supongo que es ley de vida, no siempre se está con la misma sonrisa todo el día.

Lo que si he logrado discernir es esos breves periodos de relax. Si mi cuerpo necesita alguno de ellos, soy capaz de sacrificar un poco de mi sueño para relajar la mente haciendo otras cosas mas suaves.

A menudo después de una reunión de amigos, aunque me haya despertado de madrugada —como casi siempre— por diferentes motivos, aunque haya tenido que estar despierto mas de 16 horas, siempre necesito un pequeño descanso antes de dormir. Algo con lo que estirarte, sentarte, leer o simplemente estar en silencio conmigo mismo. Yo suelo llamarlo a menudo: «la calma del mar». Por mi apreciación al ser del signo Piscis. Los nativos de los peces viven en el mar, y cuando «la mar está embravecida» se mueve con mucho ímpetu, pero antes de que el vaivén acabe con una tranquilidad necesitas un tiempo. Ese es el tiempo que empleo en mis sesiones de relax, un lugar donde calmar las aguas para poder dormir.

Además, últimamente me he dado cuenta que me duermo con mayor rapidez cuando dejo de darle vueltas a todo. Todos tenemos nuestras preocupaciones o nuestros procesos de esquematizar lo que tenemos que hacer al día siguiente. A menudo me he encontrado diciéndome a mi mismo: «basta de pensar, todo fuera», e incluso cuando uno de esos: «y si haces esto y haces lo de mas allá…», le digo a ese pensamiento: «¡Eh! que he dicho que fuera, que ahora hay que descansar…», la gente me tomará por loco cuando lea esto, pero es la realidad. Esos momentos de liberar la mente de tareas que tengas que hacer o preocupaciones con las que tengas que lidiar, al día siguiente, son necesarios para poder descansar de verdad. Mucha gente no los emplea, y por eso al día siguiente acaban de peor humor, con pocas ganas de todo y a menudo dicen: «He tenido una mala noche.»

Siempre he pensado que esas horas de sueño que todo el mundo dice de «ocho horas» era una locura estándar. Esa manía de esquematizarlo todo cuantitativamente. Siempre he pensado que unos dormirán mas tiempo y otros menos. Y cuando leo esos artículos de experimentos de horarios diferentes, supongo que me parecen adecuados para saber quien es quien, que es lo que quieres, que es lo que buscas, y como enfrentarte a ello de la mejor forma posible sin tanto sufrimiento a tu alrededor.

Os dejo un par de articulillos que seguro que os serán útiles para vuestra experimentación, o vuestras ganas de aprender mas:

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