Historias de un pintor web (1ª parte)

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La verdad es que en la «corta vida» como pintor web me han ido ocurriendo muchas cosas. A veces pasan desapercibidas y son pequeñas anécdotas. Intentaré contar pequeños retazos, no ser muy descriptivo, y no poner nombre propio completo, ni empresas. :mrgreen:

Hace unos días, una amiga me dijo:

«Tengo página web… ¿quieres verla?»

Me dio el enlace y la curiosee. Quizás por ello se me hayan venido a la cabeza un montón de historias. Y supongo que también tiene que ver el hecho con que después de verla, el familiar de turno (no diremos nombres 😉 ) ha preguntado ¿cómo podía poner música? Inmediatamente dije que se leyese un tutorial. No mola tanto cuando hay que buscarlo, aprender, y errar. Es mejor que te lo hagan todo hecho. 🙂

A mi siempre me ha gustado «jugar» con el ordenador, hacer cosas con él (no jugar a juegos). Me paso mucho tiempo delante de ellos por esa causa (quizás ahora un poco menos, hay otros asuntos importantes que atender). Lo cierto es que siempre he sido mas «copista» que «creativo». Es decir, en la época anteriores a que todos estuviéramos como «gilipollas» navegando por Internet, viendo vídeos y «relacionándonos por redes sociales impersonales», yo ya estaba haciendo mis primeros pinitos con programas de dibujo.

Usaba el Amiga 500, con 3 Mb de RAM y dos disqueteras, y un programa llamado Deluxe Paint III (aunque el video está en inglés podéis ver más o menos como funcionaba y la facilidad de animar cosas). Gracias a ese equipo (y unos años antes otro llamado Amstrad CPC 6128 con monitor en fósforo verde y un programa llamado Advanced OCP Art Studio, si mal no recuerdo) me aficioné a hacer gráficos según los veía. A copiarlos de lo que veía a la pantalla. Unas veces «a ratón alzado» como lo llamo yo. Y otras con un proceso que mas tarde denominé: «digitalización manual» y mucho después otro llamado «vídeo digitalización manual». No era nada nuevo que no haya hecho otra persona que no tenía dinero para comprar un escáner. Hoy en día están tirados de precio. Yo entonces usaba papel vegetal milimétrico y lo ponía encima del diseño a sacar. Eso si, debía estar un poco grande para que la relación pixel-milímetro no hiciera un gráfico de 4 pixeles mal puestos. Pero en la época que yo hacia esos dibujos estaban prohibitivos esos aparatos. Y en cierto sentido es así como muchas veces se aprende a manejar un programa de dibujo. Tirando horas y haciendo pruebas. A veces pruebas estúpidas y que no servirán para nada. Pero todo eso te va acondicionando a manejar el programa.

Esa parte fue extraña y a la vez divertida. Gracias a ellos saque cosas creativas mías. Juntando varias ideas, a veces que no tenían mucho que ver unas de otras, pero asociando dichas ideas a otros temas y personas, creaba «demos». Eran mas bien sucesiones de pantallas con una musiquita de fondo acompañando. Muchas de ellas las podéis ver hoy en día en YouTube, los que estén interesados o bajarlas desde la página de Avalon Software. Me pasaba las tardes haciendo dibujos. Horas delante del papel milimétrico. Y otras haciendo retoques. Viendo como era un logotipo y creándolo desde la nada. Errando al comprobar que el método que había empleado no conseguía sacarlo igual que la imagen que yo estaba mirando en papel o en la realidad.

Mas adelante en el tiempo… En la época de Internet, cuando estábamos todos empezando. Un amigo mio (Sierra) me dijo:

«¿Por qué no haces páginas web? mira yo tengo una…»

Desde ahí me entraron ganas de ver que era ese mundillo. Naturalmente no tenía ni idea de en lo que me iba a meter, pero ahí estaba la gracia.

Junto con otro Amigo (Benito) consiguió un tutorial de html. Poco a poco fui aprendiendo como iba todo ese proceso.

Recuerdo que mi primera página web. Era sencilla de narices. Antes de ponerme a leer el tutorial, hice una página que solo era una simple imagen de una foto que tenía de una amiga que conocía visualizada desde un navegador. Yo aprendí a ponerla como página web gracias a que curioseé el código fuente de otra página que ya existía.

Desde entonces, siempre que quiero ver como se hacen las cosas, me entran ganas de ver el código fuente de las páginas web. A veces lo hago para ver si las hacen bien o emplean editores automáticos y otra clase de «chanchullos guarros». Muchas veces empleamos esos apaños los diseñadores (o pintores web) para hacer algo y que no se note. Se ríe uno mucho con el código cuando sabe lo que está leyendo. Ves el apaño que han puesto a veces y te sonríes. :mrgreen:

Las siguientes páginas que hice ya estaban un poco mas curradas. Empecé a hacer gráficos especiales. Y después, como no teníamos editores web, o los que había no se podían considerar casi como tales,o eran caros… el primer editor web que utilice fue el Bloc de notas del Windows. Sigo utilizándolo para escribir estos textos. Además miro con ellos el código para hacer alguna corrección rápida. Una vez que sabes donde esta el fallo vas a tiro hecho, y no tienes que cargar un programa enorme para cambiar una simple instrucción.

Así es que me he pasado también horas delante de un editor simple como es el Bloc de notas (Notepad) escribiendo código html con el teclado. Pensando cómo hacer una tabla con la que acondicionar una imagen en una celda y en otra celda acondicionar el texto. Cómo justificar el texto en un párrafo mientras estas escribiendo dicho texto. Poniendo algunas letras en color html utilizando para ello un código denominado «hexadecimal» (que va del 1 al 9 y de la A a la F, y codificado como 6 números que componen el color). Todo eso «a manita 1.0».

Es curioso como cuando les digo esto a personas que me preguntan sobre el proceso que he empleado muchas veces, ya ponen las manos en la cabeza diciendo

«¡Huy, cuanto trabajo!»

Y yo en cierta medida lo veía normal. En aquella época en la que estábamos aun no existía el Mozilla Firefox. Casi todos usábamos el Internet Explorer 3.0 o el Netscape Navigator/Communicator como mucho los que sabían. No conocíamos la existencia del PHP ni el ASP , ni de todas las aplicaciones realizadas con ellos.

Con este sistema fui contratado por una pequeña discográfica de música clásica y antigua (recomendad por mi hermana, que conocía al dueño). Y ahí empecé mi carrera estrepitosa como diseñador web. Los gráficos muchos los hacia con el Deluxe Paint del Amiga. Después los ponía en el PC y los ensamblaba para que quedasen como a mi me gustaba con el «A manita 1.0» del Bloc de notas. Otros gráficos los hacia con el Paint Shop Pro, no recuerdo si el 4 ó el 5.

También ayudé a hacer páginas web para mis familiares y para otros amigos. Algunas veces les hacía un banner (anuncio web). Otras les enseñaba como hacerse una web ellos mismos. Y otras les echaba una mano con el código descubriendo porque no se veía bien algo.

También hice un trabajo que no dio los frutos que esperaba. Un «ex amigo» de mi madre, bastante pesadito, me encargó para su empresa una pagina web completa. Yo estaba empezando a hacer cosas en Macromedia Flash. Para no tener ni idea y haberme pasado unos gráficos y fotos mas cochinos que tenían, hice un sitio web bastante bueno. Lo hice en dos versiones una en html para los que no usaban el Flash (en aquella época no era muy común dicha tecnología web. Aun ni existía el YouTube), y otra que estaba en Flash, plagada de animacioncitas de cosas y botones con sonido y demás. Tarde unas semanas en hacerlo.

Cuando casi estaba concluido el trabajo, uno de los empleados, que era hijo del dueño, vino a ver la página y se quedó maravillado del tema. Pero cuando ya estaba terminada unas semanas mas tarde, vino el dueño con otro «gilipollas», ambos gordos como toneles, y me echaron el trabajo por tierra. Me dijeron que habían cambiado la imagen de la empresa, los colores corporativos, el logotipo. Añadieron que mi trabajo estaba bien, pero que había que cambiarlo todo. Mi primera reacción fue un tímido:

«Si… se puede hacer…»

Ya mas calmado y aleccionado un poco por algunos familiares, cuando les conté lo ocurrido. Me puse en contacto y les dije que esos cambios le saldrían el doble de caro, ya que suponía tirar el trabajo que ya estaba hecho y hacerlo de nuevo.

Pero mejor anécdota fue la siguiente: La página web tenía una portada sencilla de entrada, simulaba ser una caja registradora de ordenador con dos opciones, que uno que elegir. El tío con el que venía el jefe me probó que no tenía «ni puta idea» de ordenadores y menos de navegar.

Al ver la portada, me dijo:
«¿Y eso es todo lo que has hecho…?»
y yo le dije:
«Es que tienes que pulsar en la opción que quieres.»

Es entonces cuando ya vio todo el trabajo. No obstante me tiraron todo el trabajo por el suelo.

No recibí respuesta del mensaje que les había enviado con el precio para saber la confirmación del trabajo. Estaba empezando a aprender que no es bueno hacer todo desde un principio sin presupuestos, dar el visto bueno, etc. Yo era la típica persona que me fiaba de los demás, ya veis. Ahora cada vez que me piden algo, tengo cuidado. Hago todo lo que antes no hacía, incluso antes de mover un solo dedo. Ya me conozco el percal.

Os puedo asegurar que el día que volvió a llamar (años mas tarde) le puse a caldo completamente. No solo yo, sino mi propia madre. El tío no tuvo la decencia de haberme pagado el primer trabajo a tiempo. Ni siquiera contestó. Además y por el morro, haciendo ver que «era una buena persona y se acordaba de la gente», llamó a mi madre el día de su cumpleaños con la excusa. Después preguntó por mi para lo de aquella web. Le pusimos de cerdo y cabrón para arriba. Nos quedamos a gusto, y dejó de ser «amigo de mi madre».

Aun hay gente que me dice que debía haber aceptado que me pagase el dinero del primer trabajo. Pero sigo creyendo que eso le habría dado pie a seguir dándonos la brasa y hacerse pasar por «amigo arrimao» de vez en cuando. De ese modo corté por lo sano. Perdía dinero pero me dí el gustazo de no venderme a esa clase de orangután (con perdón para esa especie animal).

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