Historias de un pintor web (2ª parte)

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Entre medias de todo esto, empecé a incluir diferentes modos de trabajo, y casi todos ellos gracias a otro amigo (al que llamaremos Ayukawa). Él estaba en una empresa con un par de amigos mas (un comercial y un programador) y necesitaban a otro pintor web para hacer paginillas. Para mi supuso cierto ambiente de trabajo. Era cómodo poder trabajar en casa a las horas que yo quisiera y con la calidad que me gustaba. Pero tuve que aprender otras formas de trabajo. Mas adelante me han servido algunas y otras las he ido desechando.

Lo cierto es que cada pagina web entera me pagaban por ella una cantidad irrisoria: 5000 las sencillas, 10.000 ptas las medianas, y 15.000 las mas complicadas. Ellos trabajaban con una serie de diseños prefabricados –que creo que hizo mi amigo completamente– a modo de plantilla. Lo único que hacían era cambiar el logotipo, algunas opciones, y después trocear todos esos gráficos y montarlos en páginas html sencillas. Para mi no resultaba mucho trabajo lo del html tal y como ya lo había hecho en otras páginas. Lo mas problemático al principio fue lo de los gráficos, pues tuve que aprender a usar el Adobe Photoshop (el 5.5 por aquella época) y el Adobe ImageReady (que servía para trocear, optimizar y hacer la animación al acercar el puntero a una zona de un gráfico y que éste cambiase). Cuando uno no sabe como va el programa, aprender sobre la marcha mientras estas trabajando es bastante mas estresante. Ese modo de trabajo no me gusta demasiado. Pero muchas veces el aprendizaje es así en la mayoría de trabajos, por mucho que nos pese.

Yo incluí en sus diseños cosas que pasaban desapercibidas. Por ejemplo un borde irregular en las imágenes, gracias a que empecé a trastear con los efectos del Photoshop. Lo descubrí y perfeccioné con el tiempo. La gente muchas veces se preguntaba ¿qué plantilla usaba para conseguir ese borde? era entre difuminado y rasgado. Solo eran 3 ó 4 trucos, unos tras otros con el Photoshop. También personalice los diseños de una página web para que se ajustase al tema de la empresa del cliente. Normalmente solo ponían el logotipo, los textos y fotos que les daban. También algún que otro dibujo o fotografía recortando en plan silueta completamente. Esas cosas por lo general tampoco se hacían. Se limitaban a coger la fotográfica y ponerla tal cual. A veces la redimensionaban un poco al tamaño adecuado.

Lo cierto es que he sido mas elogiado muchas veces en silencio por cosas que han pasado mas desapercibidas que por las cosas que son mas visibles. Por ejemplo la gente aun se maravilla que algunos diseños míos se acoplasen a resoluciones. Es decir, si la ventana del navegador es mas grande o pequeña de lo «normal», esta siga viéndose con el texto acomodado a la imagen. O que determinadas tablas de datos ocupen mas o menos. O unas celdas se acoplen los datos y otras no, pero sin recortar.

Por lo general, en aquella época los diseños solo funcionaban en alguna resolución concreta. Muchos diseñadores o estudios para que no se dieran cuenta los clientes centraban todo el contenido de la página. Esto hacía que quedase a veces bastante hueco a los lados. O bien quedaba «cortado» con todo el espacio a la derecha vacío y sin uso. Eso los sitios mas «currados». Los que no, muchas veces hasta se salían de la ventana que estabas viendo, obligándote a usar las barras de scroll horizontal para ver bien el contenido.

También me gustaba hacer que las páginas web no tardasen mucho en cargar. Lo que llamamos optimización web. Que las imágenes ocupen poco pero que no pierdan calidad. O al menos que pierdan la menos posible. Y que el código fuera lo suficientemente corto para que se viera bien sin hacer apaños guarros u omitiendo algunas instrucciones. Todo de forma que el navegador interpretase bien la página pero aprovechase mejor las opciones.

El «diseño» del borde de algunas imágenes que yo desvanecía al principio me costaba bastante  hacerlo. Pero a medida que lo fui haciendo mas a menudo ya lo tenía tan aprendido era como «algo normal».

También conseguía que una zona (frame, llamado marco en castellano –cuando los utilizábamos–) se acomodase de tal forma que aprovechase la pantalla del visitante en cualquier tamaño. Que apareciera una barra de scroll para poder bajar por el contenido no visible. Pero si había suficiente sitio en la pantalla/ventana que ésta scroll desapareciera automáticamente.

También intentaba que el diseño se viera lo mas semejante en ambos navegadores usados (por aquella época el Internet Explorer y el Netscape Communicator). Esto no todo el mundo lo hacía. Se limitaban a poner los típicos carteles de «Optimizado para tal resolución y tal navegador», quedándose mas anchos que largos con el rótulo. Así trabajaban lo menos posible en dicha visualización. Mucho mas adelante, aprendí que muchos estudios lo hacían así para venderle la segunda versión del sitio, con las optimizaciones que se tenían que haber hecho desde el primer día. Así sacaban el doble de pasta por el mismo diseño.

Todas esas cosas son, como reza una frase que tenía mi madre puesta en el corcho de la cocina hace tiempo:

«El trabajo doméstico es eso que no se nota a no ser que no se haya hecho.»

Pues las páginas web bien hechas, es lo mismo…. 😉

La verdad es que muchas de las cosas que yo hacía innatas, o con buenas costumbres, son al final las que he tenido que ir dejando «por imposibles» en muchos trabajos pagados posteriores. No porque yo quisiera, sino mas bien porque no eran apreciadas por nadie. Al final parecía que estuviera creando mierda y que servía en muchos casos para nada.

En ese trabajo, al principio, muchas de las páginas web que montaba pensaba que servían para algo. Pero mas adelante en el tiempo vi que habían hecho mejoras (actualizaciones) que rompían la coherencia del diseño original. Por ejemplo: poner un extraño dibujo incrustado en cualquier parte, que nada tenía que ver con el diseño original, empotrado o pegado encima con una capa (layer) de mala manera.

También noté como los gráficos o fotos habían sido mal optimizado o con prisas. Veía las culebrillas de la imagen. A veces habían comprimido tanto el gráfico que se veían diferentes tonos y manchurrones que no tenían que salir en una foto bien hecha.

Algunas fotos que yo había añadido, con mi acostumbrado diseño con borde ireecular, desaparecían y eran cambiadas por otras que ya no tenían ese diseño similar. A veces incluso alternando las que si tenían con las que no, en plan pegote, y sin apreciar la coherencia completa de la página web.

En encargos posteriores intentaron meterme prisa dándome 2 diseños de páginas web en un mismo fin de semana (sábado y domingo). Tenían un diseño similar, pero diferentes colores. Así es como consiguieron provocar que me plantease salir de ese trabajo.

Ayukawa se dio cuenta de que yo ponía todo mi empeño en trabajar bien (daba calidad y trabajaba bien). Él veía que me dejaba los ojos (y digo bien, por aquella época notaba cierto cansancio visual), y el comercial solo me explotaba al final. Creo que alguna que otra vez intentó que me subieran el sueldo. De eso me enteré mas adelante, en alguna charla posterior cuando ya no estaba en la empresa.

Yo seguí haciendo páginas web durante una buena temporada para esa empresa. Pero note que la calidad de muchos diseños había descendido y que no había nuevos diseños, solo los que tenían hace tiempo. Me enteré que mi amigo Ayukawa se había largado a otras cosas (ahí entendí la baja calidad). Hablando mas tarde con él, le comenté las cosas que me ocurrían. Esa conversación fue el detonante para que saliera definitivamente.

A todo esto, durante todo el tiempo que estuve no tenía contrato alguno. Así que no siento que ocurriera así las cosas. Intenté varias veces que me lo hicieran, pero ellos solo querían ofrecerme acciones, bonos o una participación en la empresa, de tal forma que así me esforzase para hacer que la empresa progresase y ganar mas dinero. El caso es que de contrato nada.

Recuerdo bien la escena. Unos días antes me habían encargado montar una página. Tuve la «suerte» de poder hablar con Ayukawa y tener esa charla, Me hizo ver que no me rentaba seguir ahí. Cuando me llamó el jefe por teléfono para saber de los progresos del último encargo, la escena telefónica resumida fue mas o menos así:

Comercial: ¿Has montado ya la página web?
Yo: No, no lo hice. Además creo que desde hace un tiempo estamos perdiendo calidad. Quiero dejarlo, porque no me compensa tanto trabajo por lo que recibo.
Comercial: Bueno, entonces no te preocupes, dejamos la puerta abierta por si quieres volver.
Yo: Como quieras, aunque no creo que vuelva.

La conversación fue un poco mas larga, con mas comentarios y detalles, pero en esencia fue mas o menos así.

Noté como colgaban como con saña el teléfono. Supongo que fue provocado porque no tenía nada que presentar ese día al cliente. Como no tenía contrato, no yo siento no haberlo hecho, porque no había responsabilidad ninguna. Podría haber ofrecido un aumento o algunas condiciones diferentes para que estuviera mas a gusto con el trabajo, pero en ningún momento dijo nada de eso.

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