Historias de un pintor web (4ª parte)

(Leer la parte: 01, 02, 03, 04, 05, 06, 07, 08, 09, 10)

Mas tarde en el tiempo trabaje para una empresa, (también «recomendado»). Y de estas tengo anécdotas para llenar varias páginas, pero intentaré resumirlas con las mas graciosas.

Lo cierto es que desde que mi hermana empezó a trabajar con esto de los ordenadores, yo siempre he estado en la sombra ayudándola un poco. Y no me importa mucho decirlo, porque es la verdad. Muchas veces he tenido que buscarme la vida para hacer determinadas cosas que me preguntaba. Aconsejar otras según mi experiencia. O simplemente dar un consejo con mi opinión de una página o un diseño. Se ayuda mucho más así que hacerlo y dárselo hecho, donde no aprecian el aprendizaje que eso supone.

Esta empresa ha ido cambiando de nombre en todo este tiempo. Cuando se metió mi hermana, yo la ayudé en todo lo que pude. Es cierto que no siempre he tenido mucha idea de cosas que me preguntaba. Pero en las que podía, ahí estaba yo.

Mientras esto ocurría y yo curraba en otros lados (relatados anteriormente) pasaron varios años. Hasta que un día, mi hermana y yo hablamos de la posibilidad de trabajar como una persona normal, es decir: acudir a un trabajo y hacer una tarea que ya estaba haciendo, pero recibiendo un pequeño sueldo.

La verdad es que ha recibía a veces algún «sueldecillo» de algún regalo que me hacia mi hermana sin esperarme. Nunca me ha importado ayudar sin recibir nada a cambio. Yo siempre lo he hecho a gusto sin que tenga que recibir algo. Uno lo hace porque quiere y punto.

La idea era la de ir al mismo trabajo que ella y de algún modo empezar a desenvolverme un poco por la vida. Hicimos algunas pruebas de salir por ahí e intentar orientarme. Aunque yo hasta que no estoy seguro de las cosas y a veces tengo una pequeña rutina, no me aclaro nada. Pero lo intenté. ¡Que no se diga! El caso es que ocurrieron bastantes imprevistos en aquella época, y la cosa no resultó para nada en el primer intento.

Primer imprevisto: Fui a la oficina donde estaba mi hermana esperándome para presentarme a uno de los jefazos. Mi padre y yo, en el taxi que nos llevaba, sufrimos un pequeño accidente. Fue solo un susto. Un frenazo con pequeño choque leve. A mi me dio bastante impresión. Debí haberme dado cuenta ya en ese momento que las cosas no iban a ser buenas. Recuerdo que llevaba un pequeño maletín, lo tenía agarrado con mis manos, y una de las puntas se me clavó un poco en el medio del pecho. Aun a veces siento ese pinchazo, aunque no tengo nada, solo es una impresión rara. No fue un accidente grave y salimos por nuestro propio pie. Pero cuando llegamos a la oficina mi hermana noto que estaba como demasiado callado.

Segundo imprevisto: es que no iba a trabajar en el mismo lugar que mi hermana, sino en otra parte.

Tercer imprevisto: que me retocaron el Currículum para que pareciera que yo sabía mas de programación que de diseño. Cosa que no me gustó. Esto me enteré el mismo día y sobre la marcha, aunque parecía que ya lo tuvieran decidido. Yo no tengo título de programador ni de diseñador. En todo lo que hago con el ordenador suelo ser autodidacta.

Cuarto imprevisto: que me hicieron una entrevista de trabajo cuando tenía sarampión. Lo había cogido semanas atrás por otra razón que no viene al caso.

Conocí a un pobre programador que iba también al mismo tiempo que yo. Fuimos junto con un jefazo que era un móvil pegado a una persona. Fuimos al lugar donde me iban a hacer la entrevista de trabajo tomando otro taxi. Recuerdo que cuando salimos del coche que nos llevó para allá, teníamos que ir andando a un lado mas abajo. La conversación fue digna de enmarcarla:

(respondiendo a una pregunta que no recuerdo muy bien)
Yo: Yo para trabajar necesito estar tranquilo y relajado, sino no rindo bien. Por eso me gusta mas trabajar en casa.
Jefe: Eso no puede ser, ¡hay que lanzarse!
Yo: Sí, hay que lanzarse, pero no al vacío.
(ese humor negro siempre me perderá :mrgreen: ).

Creo que ahí si me di cuenta que no era el sitio idóneo que me convenía. Aunque seguí un poco mas el asunto.

Ya en la entrevista que me hizo una de las responsables de la otra empresa, cuando fui presentado entre el jefe y la responsable éste dijo:

Jefe: Aquí tenemos al pintor web.
me contuve en ese momento, pero recuerdo haber pensado–:
Yo: «Sí, de brocha gorda.»

Con la responsable estuvimos hablando de lo que veía en el Currículum. Yo intenté recalcarla que no tenía mucha idea de programar (no estaba nada a gusto con el «retoque» para conseguir el puesto de trabajo a expensas de engaños), pero que estaba dispuesto a aprender nuevas cosas (supongo que muchas veces se dicen esas cosas en las entrevistas). Me hizo una pregunta sobre los materiales necesarios para diseñar. Recuerdo que salió a relucir el «software pirata». Se quedó un poco extrañada de que yo no tuviera miramientos con ello. En casi todos los lados donde he trabajado –incluso ésta empresa que me contrató mas adelante de otra forma– hemos manejado «software corporativo de dudosa procedencia»  y no han supuesto nunca pegas. Fue gracioso. Me hizo sentir como el «pirata barba negra», cuando solo he manejado un par de programas sin mucha complicación y bastante desfasado en el tiempo. De hecho me preocupaba que comprasen software muy moderno que ya no supiera usar. 🙂

La entrevista, para ser la primera que he tenido en mi vida, salió perfecta para mi gusto. Creo que fui lo mas sincero que he sido siempre. Si, he manejado programas de dudosa procedencia ¿y qué? 😀 (¡Pero intento redimirme usando software libre en cuento puedo!). Creo que parte del trabajo lo consiguieron por mi sinceridad en la entrevista. Nunca sabré que ocurrió de verdad. La cosa no cuajó por todos los inconvenientes y el siguiente que ya colmó el vaso.

El último inconveniente fue que me dejaron tirado en una zona que no conocía. Menos mal que previniendo ésto me habían comprado el móvil que actualmente tengo. Era un teléfono prepago que aun conservo desde aquel entonces. Aunque mi hermana se vio también el percal de lo que iba a ocurrir e hizo llamar a mi padre para que me recogiera. Así que no fue una gran espera para volver.

Mi hermana tampoco se esperaba el trato que me habían dado. Creo que se esperaba mas del asunto que al final salió rana. También lo habló sin contenerse a los jefazos. Yo tuve unos días para pensármelo y al final decidí no aceptar esa clase de condiciones. Veía que la situación me superaba e iba a estar mas jodido que otra cosa. Así que la cosa quedó así.

(Leer la parte: 01, 02, 03, 04, 05, 06, 07, 08, 09, 10)

1 comentario

ATENCIÓN: Puedes opinar sin meter Correo electrónico o Web.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

code

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.