Historias de un pintor web (6ª parte)

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Después de haber trabajado para esta empresa, unos meses mas tarde me volvió a contratar la empresa que me cedía anteriormente. Aunque este «pseudo contrato» (no firme nada, todo era de palabra), también era por obra realizada. Ellos tenían una herramienta de búsqueda semántica (me parece) y necesitaban una imagen de sitio nueva para presentarla, además también necesitaban varios banners para publicitar dicha herramienta.

El sitio lo realice lo mas sencillo posible (como siempre) y a la vez con cierto toque tridimensional, ese tipo de tridimensionalidad en botones redondeados que cuando pones el puntero encima cambian de color y parecen como si estuvieran apretados. Tres o cuatro apaños mas, una zona que parecía una hoja con un pico doblado, y algún truquito mas y quedó bastante aparente.

Aunque también recuerdo haberles solucionado una pequeña papeleta de con la programación (yo, que no tengo ni idea de esas cosas, al final tuve que hacer cosas de ese tipo). Había que hacer que un formulario al pulsarse enviase a otra parte. Y yo aplicando algunos conocimientos que había aprendido en otros trabajos. Le dije al programador como podía solucionarlo fácilmente. Por supuesto debió sentarle mal que un mindundis don nadie diseñador, tuviera que explicarle a él, el omnipotente programador, lo que debía haber hecho desde el principio. No obstante, desechó el método que había empleado. Esa situación resultó cuanto menos graciosa, y no le dí mucha importancia. A fin de cuentas a todos nos puede pasar esto, no caer en el momento de algo, pero con cabeza y riéndose uno de si mismo, tampoco pasa nada.

El sitio les gustó mucho, y me encargaron la siguiente cosa: Los banners, de hecho esto dio al traste todo la colaboración futura. Ellos pretendían que les hiciera los banners de tal forma que después pudieran modificarlos fácilmente sin tener que pedirme que hiciera mas. Incluso pidiéndome los fuentes. Al principio les gustó el primer diseño que les hice, y eso que tampoco ponían mucho empeño en saber lo que querían (no explicaban mucho, yo tuve que desarrollar la idea, los slogans, y después optimizarla y hacer que los banners fueran rápidos de visualizar).

El problema principal con esta tarea para ellos es que yo necesitaba saber en todo momento que es lo que querían. Como no se explicaban, tardaba mas en realizarlos. Yo cobraba por horas. Supongo que por esto querían los fuentes, para hacer ellos las modificaciones y no tener que pagarme mas que el mínimo tiempo. Pero es que realizaba todo el trabajo creativo (ideas, conceptos, etc), y el de diseño. Y no veía lógico que no se me pagara por todo.

Al pedirme los fuentes (los ficheros originales para modificar los finales) no tuvieron ningún miramiento en decirme que era para solo pagarme el primero. Después hacer ellos las modificaciones del resto para ahorrarse dinero. Por supuesto puse por las nubes el precio de los fuentes. Mucho mas caro de lo que debería ser un simple gráfico. Si los querían, iban a pagar por ellos.

Después me enteré, a través de mi hermana, que habían ido a «quejarse», diciendo algo como:

«Creo que se ha enfadado tu hermano.»
como diciendo con malicia…
«Vaya familiares que nos traes. Con lo buenecitos que somos nosotros…»
con el arito en la cabeza.

Nos reímos mucho con la anécdota.

Desde entonces ya no he vuelto a hacer mas cosas para esta empresa.

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