Historias de un pintor web (7ª parte)

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Entre medias de todos estos embrollos de contrato, he realizado trabajos aparte, encargos de todo tipo. Desde pequeñas páginas personales hasta proyectos un poco mas grandes. Todos ellos pagados por supuesto.

Recuerdo uno en el que el cliente, la primera vez que nos vimos me dijo lo siguiente:

Cliente: Quiero una página web que se vea en todos lados.
Yo: ¿Todos todos?
Cliente: Si, sí, en todos lados y todos los navegadores.
Yo: ¿pero esta seguro?
Cliente: Por supuesto.
Yo: Vale, entonces la página tiene que ser en texto plano (es decir un texto sin imágenes, ni ningún aporte gráfico), no todos los navegadores son el Internet Explorer como nos quieren hacer creer. Hay diferentes tecnologías y programas y muchos de ellos no son compatibles entre sí, así que cuanto mas sencilla sea el diseño de la página en éstos, mas básica y mas compatible será en todos.

Por supuesto el cliente se negó. Y al final también se vió que no quería una página sencilla. Lo que el llamaba sencillo era la cosa mas complicada que uno podía imaginar. Y encima que yo me propuse que fuera como siempre lo mas compatible posible. Aguantar a un cliente que se hace el listo y al mismo tiempo la calidad que uno quiere darle al trabajo es difícil de compaginar a veces.

Yo no es que lo sepa todo, pero soy visitante, y sé lo que me gusta y lo que no. Por lo tanto puedo aplicar en cierta medida mi experiencia como visitante. Se que si una página tarda mucho en cargar, yo y cualquier hijo de vecino, nos hartamos rápidamente y nos vamos a otro sitio que tarde menos en acceder a la información que busco. Y eso pasa continuamente en Internet, y las esperas no es que sean de horas y horas. No, a veces con una espera de unos cuantos segundos puede dar al traste un montón de horas invertidas en crear, acondicionar y optimizar una web que tarda en visualizarse porque está alojada en un ordenador o servidor lento en Internet.

También es difícil hacerles comprender el contexto de:

«El navegador web no es una página de papel.»

Cuando diseñas para otros, muchas veces tienes que decirles cosas que sabes perfectamente. Aconsejándoles, pero muy pocas veces te hacen caso. No se lo dices para trabajar menos, sino para que vean que esto no es igual que una espacio rígido y con una medida siempre igual.

En una hoja de papel, las medidas son siempre las mismas, lo que verá el cliente será el tamaño y el diseño estático. Ahora aplica eso mismo a un espacio variable como es un navegador. Puede que tu que me leas/veas siempre el mismo espacio, y por lo tanto no llegues a entrever el problema. Ahora piensa que cada visitante puede tener un espacio muy diferente al tuyo: resolución de ventana, de pantalla, cantidad de colores, navegador diferente que interpreta de forma a veces imperceptible alguna instrucción o una visualización un poco diferente, etc. ¿A que la cosa ya cambia? Es como si cuando uno diseñase, tuviera que pensar en un montón de variables antes de poder plasmar algo que se vea medianamente bien en todas ellas.

Por supuesto todas estas cosas pasan desapercibidas por los clientes, que piensan que su ordenador es el mismo que tiene todo el mundo. Y esos pequeños matices no van con él. ¿Como va a tener razón un tipo raro que se pasa la vida sentado delante del ordenador y no ha visto mundo? :mrgreen:

El tipo que quería que se viese su web en todas partes, consiguió un sitio bastante aparente. Conseguí hacer unos trucos muy buenos, que dudo que alguien apreciase a no ser que hiciera las pruebas que yo hice. Por ejemplo la zona del logotipo. el logotipo en el centro, y a los lados había dos gráficos que quería que apareciesen uno a cada extremo. Partimos de la base de que esta persona pensaba que la hoja de papel era el tamaño estándar para todos. Yo parto de la base de que cada uno tendrá un navegador y un tamaño de ventana. Si lo pongo como el cliente me llega a decir, se verían trozos vacíos. Sin embargo me las ingenié para que según la ventana del navegador estos extremos se acoplasen a los extremos totalmente, y además fuera compatible con navegadores antiguos (sí sí, ¡por estilos CSS es muy fácil! pero los estilos no son compatibles con todos los navegadores, sobretodo los antiguos). Además todo eso tenía que tener un fondo de pantalla con textura. Así que había que hacer los gráficos de delante con fondo transparente. El formato gráfico GIF tienen la ventaja de que se puede hacer perfectamente eso, pero la desventaja es que sólo te permite 256 colores con las imágenes, y ocupan bastante mas si los gráficos son grandes y elaborados, como pueden ser fotografías. Por contra, si no lo haces bien, se notará como si fuera una pegatina rasgada malamente, es decir se notará el borde de la silueta de la imagen. Así que hay que aplicarle un efecto desvanecido y además lo que se llama «antialias» (evitar los dientes de sierra o escalonamiento) que no es otra cosa mas que hacer que haya colores intermedios entre el fondo y la imagen, para que parezca que ambas imágenes se solapan sin cambios bruscos. Pero… ¿Cómo hacer que todo esto funcione al mismo tiempo con una fotografía con bastante definición, una textura elaborada y que al tiempo se acoplen los contenidos según las resoluciones? Con mucha paciencia, mucha prueba y error, y mucha suerte a veces. Eso sí, tienes que conocer bastante bien las herramientas que usas para ello y las limitaciones.

El tipo también quería que en cada página al final del todo apareciera un título con el nombre de la empresa y el típico copyright con el año. Ignoro si el tipo tenía derechos de autor, cuando te dan generalmente el cliente manda y tu haces, y por mucho que le aconsejes, hasta que no se estrelle con su idea, no atenderá a razones. El problema es que las páginas cada una tenía un tamaño mas largo o mas corto. Y el pie de página se veía en unas a primera vista, y no en otras mucho mas abajo y no aparecía hasta que estabas abajo del texto. Pero el quería que estuviera visible en todas siempre a la vista. Le dije que tal y como estaba variaba la altura por el contenido de la página, y si aplicaba el cambio algunos buscadores podían no indexar bien los contenidos (muchos diseñadores sabemos que los buscadores y directorios añaden los contenidos que no tienen «marcos» mas rápidamente o con mayor rango de puestos que otros que si lo tienen. Con lo cual los resultados de tu página web pueden descender bastantes puestos y perder visitantes). Aun así me dijo que quería esa tontería, y tuve que hacerlo. Con lo cual la página tenía 3 marcos: superior con el logotipo (que también quería que se viese siempre) donde estaban los botones, contenido con el resto de información que de verdad valía, y después al final el pie de página que no servía para nada.

Las páginas de contenido también tenían miga, aquí no pude hacer grandes alardes de medios, me hizo muchas limitaciones, y tuve que hacer apaños malamente. Era la única forma que funcionaba mas o menos. Muchas veces había que poner un gráfico estúpido a lado de un texto y había que ponerlo justamente en un lugar que el quería. Y no podía echar mano de mis toqueteos autoajustables.

Lo cierto es que esta página tuve que trabajar con el cliente delante mio durante una buena temporada, hasta que se empezó a fiar de mi, de que de verdad trabajaba y no me tocaba ciertas partes. Creo que tuvo otro diseñador antes que yo, que debía tener menos aguante que yo. Y aunque yo tenga mucha paciencia, trabajo mejor cuando estoy solo, y no alguien mirándome por detrás controlando todos mis movimientos. Asi que después de unas cuantas visitas dejó de vigilarme (se pierde mucho tiempo y se tarda mas porque hay que hacer mas caso al cliente), además cada poco tiempo estaba diciéndome casi como tenía que retocar las fotos, y yo oyendo cada 2×3 sus comentarios de:

«¡oh sí!, ¡perfecto!»
o «¡no, tan pequeño no!»

…cuando había re-dimensionado algo y aun no estaba viendo el diseño en 1:1 sino que el programa lo ponía mas pequeño de lo normal), todos esas muletillas escuchadas son un poco cargantes.

Cuando empezó a no estar delante, yo por fin empecé a trabajar como se debe y a empezar a acelerar el trabajo. Yo me paso horas con un proyecto, a veces tengo que decirme que pare porque se me van las horas rápidamente. Y a veces digo:

«Esto lo tengo que sacar aunque este hasta las tantas.»

En ese sentido soy un poco cabezota, se suele decir que uno es su peor crítico, porque suele ser muy exigente con la calidad de sus obras.

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