Jopeee LCD

Cuando ya tenía decidido que televisor LCD comprar, va y me lo quitan de venta… esto es la leche. 🙁

Tenía dudas si adquirir el de 26″ o el de 23″. Un pequeño artilugio hecho con trozos de papel, me desveló mis dudas del tamaño para ponerlo en mi habitación.

Mi habitación no es muy grande, y casi la mitad de ella está plagada de cachivaches de informática. Hay 4 ordenadores:

  • 3 en semi-torre.
  • El mac mini.
  • 2 monitores.
  • DVD Home.
  • Router y Switch.
  • 2 pares de altavoces: en 4.1 y 2.1.
  • Y un sintonizador de televisión analógica externo.
  • Además de unos cuantos cacharros mas en formato USB y Firewire: entre teclados, ratones, discos duros externos, gamepad, una TDT externa, micrófono, etc…
  • Y por supuesto una buena parte de discos de datos y películas en DVD.

Actualmente tengo 2 monitores:

  • Uno de 19″ LCD Sony (SDM-HS94P)
  • Y un Samsung de 17″ CRT (Syncmaster 753DFX)

Como supongo que sabréis, pretendo cambiar el CRT. El otro está dando un resultado perfecto entre calidad, poco calor y por supuesto espacio reducido.

Pensé en adquirir un TV LCD. Primero para que ocupase poco, ya que el CRT de esa magnitud de tamaño no me cabría. Ya tengo bastantes problemas con el actual. En principio opte por mirar algún monitor con entradas de Euroconector o similares, pero los pocos modelos actualmente en el mercado me hicieron desistir. Creo que solo encontré uno de Acer de 20″ que parecía interesante: AL2032wm-20″ Wide

Yo quería una pantalla que:

  • Me permitiera ver la televisión.
  • Conectar varios dispositivos de entrada.
  • Que ocupase poco.
  • Y fuera de una calidad tirando a bueno sin que resultase astronómicamente caro.

Inicialmente pensé… si tuviera 2 Euroconectores, DVI y VGA sería la bomba… 🙂 encontré varios modelos de Sony desde 19″ a 26″ (la serie KLV). También busqué otras marcas en todo este tiempo (mas de un año de búsqueda), Samsung, Acer, Thomson, Belson, BenQ, LG, Nec-Mitsubishi, Panasonic… muchas características, muchos datos, pero no encontraba lo que buscaba y cuando encontraba algo interesante siempre había una pega: poco contraste/brillo, poca resolución, poco ángulo de visión, demasiado armatoste, pocas conexiones… por el camino fui aprendiendo mas siglas como HDMI, HD Ready, y cosas similares.

Al fin pasaron los meses y salieron los nuevos e inevitables modelos al mercado. Siempre decía, no me corre prisa… ya saldrá el que quiero… Y apareció… Un Sony Bravia de 23″ (serie KDL) con varias conexiones, aunque sin DVI. Por contra traía sintonizador TDT integrado, ideal para esta época, entre sus especificaciones decía que soportaba alta definición… aunque no parecían estar muy claros algunos datos. Unos en la ficha general y otros en el manual que pedí desde el servicio en línea. No disponía de conexión HDMI, pero si de conexión por componentes. Se supone que superior al Euroconector. El modelo de 26″ si dispone de HDMI.

Todo parecía ideal aunque un poco caro. Sony siempre ha sido una marca cara, pero parece dar muy buenos resultados en las pantallas. ¿Quién no conoce los míticos Sony Trinitron de antaño?

Vi en Internet, después de mucho perderme por los buscadores, que había adaptadores de HDMI a DVI… y me pareció muy interesante aquello de incluirlo como posibilidad. Pero como he dicho lo desestimé por no poder poner 26″ en mi habitación. Algún familiar también me ayudo en la elección, dijo:

«No, 26″ no puedes, si pones eso, lo mas probable es que al día siguiente no te encontremos en la habitación, habrás sido tragado por la pantalla…» 🙂

También vi un modelo de Samsung que me gustaba (LE23R51) y tenía en la recamara, de 23″, con datos muy parecidos al de Sony, pero sin TDT y un poquitin mas barato. Estuve comparando entre el Sony y el Samsung durante unas semanas mas. Con los manuales de ambos. Leyéndome como funcionaban y como se configuraban. Que gasto de consumo hacían. Que tamaño exacto tenían, etc… Midiendo con mi metro lo que ocuparían. Al final me decanté por el Sony, porque consumía y ocupaba algo menos además de tener TDT integrada.

Cuando ya tenía todo seleccionado, me dije:

«Creo que es el momento de empezar a decidir donde adquirirlo.»

Me dirigí al Corte Inglés, donde compre el primer Sony. Cuando uno hace un gasto grande, ya que va a pagar tanto, decide tener también servicio que merezca la pena, y también usarlo si es necesario. Si sale algo mal, que te lo cambien sin poner reparos por uno que funcione. En otras tiendas hacen mas ascos a este sistema. Les molesta mas, porque casi siempre suelen traer 1 ó 2 como mucho y de encargo. Fui todo héroe a pedir presupuesto y me dijeron…

«No. Jamás de los jamases venderemos un Sony de ese tamaño. Compre el de 32″ o el de 40».

¡Toma! ¡que sencillez! ¿Y dónde lo meto? ¿Me salgo yo y se queda a vivir el televisor?

Empece a preguntarme si me tenían manía… 🙂 Fui a otro Corte Inglés y pasó lo mismo. Esto ya me mosqueaba… Entonces pregunté unos datos adicionales a los de Sony y ya de paso añadí por qué en su tienda de Sony Style no tenían dicho modelo de 23″ cuando en su catálogo de la web si aparecía… Fueron rotundos en su contestación.

«Lo siento, tendrá que comprar el de 26 pulgadas.»

¿Pero oiga? ¿y para qué cojones saca a la luz que tiene uno de 23″? ¿para poner los dientes largos?

¡No solo pasó eso! sino que un par de semanas después, en un blog de cachivaches tecnológicos apareció un modelo Sony de 23″ de la nueva gama que ahora venden en Japón, que incluía para mi interés el dichoso conector HDMI, y algunas prestaciones nuevas. Naturalmente no entendía mucho las caracteristicas en japonés pero las fotos daban muy buena pinta y las siglas mas técnicas se entendían. «Chotomatei HDMI oki ochi waki», ¡fácil fácil de descifrar! 🙂

Volví con mi mejor sonrisa y me presenté en el buzón electrónico de Sony:

¿Oiga… he leído desde su página web que tienen dicho modelo en tal país… para cuando piensan sacarlo aquí en España?

Y me contestaron básicamente con un:

«Lo siento… solo tenemos el de 26″ modelo antiguo y no pensamos decirle cuando vamos a vender el nuevo. Joróbese y compre lo que le digamos sin hacer caso de sus tonterías.»

Aunque fue cierto que emplearon un lenguaje mas parco, creo que fue:

«En relación a la consulta que nos plantea, lamentamos informarle que sólo está disponible este modelo a partir de 26 pulgadas.»

Un semana después, los de Sony en su nota de prensa, sacaron los nuevos modelos de Bravia por los que yo les pregunte y pasaron de mi pregunta, por supuesto: «a partir de 26 pulgadas».

Total, que parece que me tendré que ir a vivir a Japón, que como tienen casas mas pequeñas venden el de 23″. Aquí como generalmente se hipotecan hasta las cejas para tener el pantallón plano del copón, mientras viven con dos sillas de plástico de jardín, una mesita hecha con tubos de rollos de papel de cocina y un tablón de contrachapado tirado en un basurero, mientras están hacinados en la casa comprada en el portal «KellyFinder» con vistas a un muro de ladrillos y el tamaño de una caja de cerillas para pitufos.

¿Soluciones?

¿Esperarme a que espabilen estos de Sony? (jajaja que risa…)

¿Hacerme pasar por 5000 personas diferentes y pedir que saquen el de 23″?

¿Meterme a monje budista y dejar de necesitar cosas? 🙂

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