Me gustaría que el mundo fuera mas humano, pero no lo es

Estoy en un momento en mi vida en que tengo dos caminos por donde ir:

  • Uno es seguir como hasta ahora, sufriendo por tonterías, hacer la vida normal de todo ser humano.
  • Y el otro seguir oculto, solitario, tranquilo.

Sopesar ambas cosas en la balanza tiene algunas cosas ventajosas y otras no tanto. Es como todo en esta vida, lo pones a juicio y decides el veredicto que deseas que puede ser mejor.

De pequeño, quería conocer algo de mundo, aunque no fuera mucho. Siempre uno quiere aprender mas. Hacer cosas. Ayudar a la gente o trabajar. Verse con los amigos. Emparejarse. Vivir la vida.

Con el tiempo, cada vez se hacía mas insostenible la excusa de:

«No puedo, porque no me dejan mis padres salir tarde.»

En cierto modo era una forma de liberarme de eso que toda persona joven se enfrenta, la famosa presión de sus amigos por ser del conjunto. Quizás debería haber dicho entonces:

«Dejadme en paz.»

Y así haberme evitado un montón de tonterías futuras.

He salido a veces a la calle. No tan a menudo como debería ser, pero la verdad es que no hay nada que me incite a seguir haciéndolo. ¿Las circunstancias quizás no fueron óptimas? No creo, siempre he salido por cosas que quizás en un principio me parecían importantes. Hasta que una vez ahí, ya no lo parecen. Es como el burro que ve la hierba del otro lado de la verja y quiere esa por que es mas verde que la suya. Se da cuenta que una vez ahí, la hierba que tenía sigue pareciendo mas verde que la nueva.

He salido a «reuniones sociales». Alguna de trabajo. Me he divertido en casa de otro amigo. He salido por ahí de marcha por la tarde (quizás no se podría decir así, pues fue un pequeño paseo por el barrio, pero salí). He comprado cosas para hacerme la vida mas feliz. Pero llega un momento que eso que creías que te apetecía ya no sirve. Que no ves para que demonios querría hacerlo uno. Que no hay necesidad.

Es curioso como mucha gente necesita salir de casa para no quedarse «aburrido en ella». Yo me pregunto ¿aburrido? ¡con la cantidad de cosas interesantes que uno puede hacer en tranquilidad! ¿quizás es que ya no busco lo que antes creí que necesitaba en el famoso grupo de amigos? ¿que ya no parece que necesite esa parte porque ya he visto como era y no era tan maravillosa como me la contaban?

Lo curioso es que muchas personas después de decirme que salga de casa, que me lo pasaré bien, que me estoy perdiendo un mundo, algunos ya me han llegado a confesar que es que soy muy listo por quedarme en casa. Y me supongo que a medida que pase el tiempo, otros que están empezando a meterse en tinglados de casas, coches, pisos, responsabilidades, cosas a comprar y deber, hijos y familia… se empezaran a dar cuenta que quizás después de todo, no era tan malo ese tonto de amigo que tenían que se pasaba la vida dentro de casa tranquilo.

No me considero un Dios por esta «sabiduría». Ni que soy mejor que nadie por hacer esto, como también me han llegado a acusar. Quizás sea mi elección. No tiene por qué ser mala con respecto a las de los demás ¿verdad? ¿Qué me pierda la vida normal de todo el mundo? Bueno, otros se perderan entonces la vida que yo pueda tener tranquilo, como se precísamente que mejor me siento.

Creo que esta pequeña disertación no es solo por lo de salir o dejar de hacerlo. Creo que tiene demasiados sentimientos y temas mezclados. Quizás por ello quiera escribirla. Así, de algún modo, leyéndola después con mas calma, pueda empezar a vislumbrar por qué sentirla, por qué sopesarlo, y por qué decidir.

Hace un par de días, cuando acababa de levantarme de mis dulces sueños, y coincidía con ser por la mañana, en ese pequeño hueco de tranquilidad, salgo de mi habitación para desperezarme, y al saludar a mi madre, pues empezamos a hablar de que se había roto la tele y demás. Le mostré mi nuevo «Juguetito» (el sintonizador de TDT por USB), y empezamos a hablar de otros temas. Saltando de tema en tema. Divirtiéndonos y arreglando el mundo.

El caso es que salio a la luz una frase que me gustó: estábamos hablando en ese instante de el momento del nacimiento de una persona. Lo que siente la madre. Y todo lo que se trasmite en ese sentimiento a la nueva vida de su interior (yo escucho mucho a las personas. Parece que no, pero es así, y me gusta aprender). No se si mi opinión influirá. Es mi madre, y se que en la mayoría de las cosas tiene razón. Dijo una frase parecida a esta:

«El sentimiento da forma.»

Refiriéndose, claro esta, a la personalidad de las personas, y comparándolo con los hijos que había tenido dependiendo de uno u otro momento de su vida. Me comentó, por ejemplo conmigo, que como ya estaba en avanzada edad para tener hijos, la gente cuando se enteraba de que iba a tenerme, decían:

«Pero… abortarás ¿no?»

Ella inocente siempre les decía:

«¿Por qué? si me he quedado me he quedado.»

No lo entendía, y yo tampoco. Pero esos sentimientos de no entender a la gente, los comprendo de algún modo. Por lo que me pudiera haber trasmitido en aquel entonces.

Y quizás sea por eso que a veces no entiendo el exterior. Que los veo que están locos de atar. Y no en el entorno cercano, sino en el que es mas peligroso. ¡los que están en el poder! ¡están locos! hacen locuras. Y lo peor de todo no es eso, sino que hay un montón de gente que lo ve como normal. Como lo hacen, lo aceptan como borregos y ya es normal. Pues no señores, eso no es normal.

Mucho antes de que la conversación con mi madre, años atrás, en mi antiguo diario personal computerizado creado en Amiga, estaba yo disertando sobre mis sentimientos (como no podía ser de otra forma), comentando por aquel entonces la noticia rara que me dieron de que una amiga mía, de mi misma edad iba a tener un hijo. Yo pensé en esos momentos:

«Dios mio, pero si tiene mi misma edad, esta loca.»

por aquel entonces, me gustaba esa chica, y tenía ciertos sentimientos de cariño por ella (soy una persona rara, ya veis), pensaba:

«Ojala el mundo fuera diferente.
Ojala del verdadero amor de esas dos personas surgiera la tercera.»

Pero no haciendo sexo para tener hijos. Sino simplemente por desear con toda tu alma, con todos tus buenos sentimientos, con todo tu ser, junto a otra persona crear vida. Es decir: de la unión de una dualidad crear la unidad. Y de algún modo ser felices. Sería muy hermoso, pero no veo a la gente preparada para ello.

Tengo amigos que creo que aun creen que van a ser felices teniendo un hijo en este mundo. Pero tanto yo como algunos otros familiares cercanos, no vemos que este mundo pueda dar esa felicidad a los futuros humanos. ¿Qué se le pude dar a un hijo en este mundo, cuando ni uno mismo se siente seguro en él? ¿Qué esperanza puede dársele?

Lo peor de todo, es que muchas personas no tienen hijos para «perpetuar la especie» (que por otra parte, hoy en día no hace falta para nada. Hay demasiados borregos y monos). Muchos hijos son concebidos como si fueran cosas. Muchos dicen:

«Voy a tener un hijo.»

Pero después se dan cuenta que ese nuevo ser humano:

  • les da quebraderos de cabeza, trabajo, obligaciones,
  • les pone de mar humor,
  • se dan cuenta que ya no tienen nada en común en pareja mas que el hijo,
  • se separan, se vuelven a juntar con otros,
  • montan cipostios.

En vez de darse cuenta que sí, que han tenido un hijo por amor. Que por muchas malas cosas que puedan ocurrir deberían afrontarlo, apencar con sus consecuencias y salir adelante.

Otros tienen hijos, no por el simple hecho de crear nueva vida, ver como evoluciona y ser felices (si es que se puede ser así en este mundo, creo que perdidos de toda civilización quizás sea posible). Esas personas lo tienen para contentar a otras personas, o peor aún, para ser tenidos en cuenta. Lo he oído infinidad de veces.

  • Es que he tenido el hijo para que mi pareja me quiera mas.
  • O he tenido el hijo para que los familiares con los que me llevaba mal por vivir en pecado ahora me respeten mas.

Pero señor/a ¿ha tenido usted a su querido hijo sólo como pretexto?
¿y lo va a querer o también pondrá un pretexto para ello?

Otros tienen hijos y después es cuando se dan cuenta de que el mundo es una mierda, y que su querido bebe esta sufriendo estúpidamente en un mundo que es así. No, no se podían haber dado cuenta antes de ello. Han tenido que tener un hijo para darse cuenta del sufrimiento a través de él. Este planteamiento tan simple y quizás «catastrofista» se lo comenté a un amigo que ha empezado a tener «la vida normal» y ya se plantea quizás con el tiempo tener un hijo. Quizás fui yo el que no supe explicarme (a veces me pasa), pero creo que lo entenderá cuando lo pase por sus carnes (para desgracia del hijo). Y quizás entonces, dentro de muchos años, lea este párrafo y se acuerde de la conversación.

Creo que conmigo, si dependiera de mi lo de perpetuar la especie, se extinguiría tal y como están las cosas.

Hasta otra disertación.

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