Otro incunable familiar descubierto

Incunables familiares
Incunables familiares

Hace unas semanas, mi madre haciendo limpieza en su despacho, descubrió los siguientes papeles, y me dijo: “Toma, por si lo quieres leer”. Esta es la historia de parte de mis comienzos en las sociedad. Un bonito episodio que comienza con la prueba que me hicieron para ingresar en dicho colegio, en el que poco mas la persona que me probaba (para saber en que curso iba) le dijo a mi madre, que estaba “de la olla” y que me podía llevar casi al “frenopatico” directo. Además añadió que jamás aprendería a leer y escribir.

El papel casi amarillento, en el que se ve el paso del tiempo, mas de 38 años de este escrito:

Madrid, 6 de noviembre de 1.980

Sr, Presidente de la Asociación de Padres de Familia del Colegio F. Caldeiro

Estimado Sr.:

Por la presente me pongo en contacto con Vd. para exponerle las circunstancias ocurridas últimamente con mi hijo de 5 años que asiste a PREESCOLAR.

Al irle a recoger al patio de salida, el niño tenía un fuerte golpe en la frente y al lado del ojo derecho, iba llorando, sin que al parecer, su Señorita se hubiese apercibido de ello. Según contó, tres compañeros le habían empujado por la escalera y se había caído golpeándose con los peldaños.

Como es natural, se nos ocurrió preguntar al Director del Colegio si estos niños no están vigilados, dada su edad, durante el trayecto de entrada y salida, y sobre todo en las escaleras. La Señorita nos dijo que ella no puede ver a todos porque tiene treinta y tantos, y el Director, sostuvo que no puede tener a nadie más para vigilar.

Por otra parte al hablar con dicha Señorita convinimos en que parecía que mi hijo no bajaba y subía con demasiada seguridad. Le llevamos al médico y observó que efectivamente tenía cierta inseguridad que se corregiría con el tiempo, y recomendó que, dadas estas circunstancias, sería conveniente que le acompañáramos en las escaleras. También le llevé al oculista y descubrimos que tiene miopía, 8 dioptrías en cada ojo.

A partir de esto, el Director me dio permiso para que lo acompañásemos hasta la puerta de la clase, a la entrada y a la salida.

Dado que tenemos otro hijo en el Colegio, en 3º de EGB y su salida es por el patio interior, y a la misma hora que el pequeño, es necesario recoger a éste un momento antes para poder llegar a tiempo de recoger al otro.

El primer día la cosa fue bien pero al día siguiente (el martes día 4 del corriente), la Señorita dijo que aquello no podía ser porque interrumpía su clase (eran las 12,40 y salen a las 12,45), y que lo que teníamos que hacer era decir al otro que esperase en el patio solo hasta que llegásemos a por él, a lo cual, mi mujer que, como es natural es la que iba a recogerlo, se negó y se llevó al niño, al cual de momento tenemos en casa sin enviarlo a clase.

A continuación paso a exponerle el por qué no quiero que mi hijo esté solo en el patio, donde hemos observado que pasan cosas como estas:

  • Hace unos días a mi suegra, que iba a buscarlo, la tiraron al sueño todo lo larga que es, unos niños de aproximadamente 13-14 años.

  • Bastantes señoras y niños pequeños saben lo que duele un balonazo lanzado a lo bestia, en plena cara.

  • Hace ahora tres días pudimos observar como un “angelito pirómano” de unos 15-16 años, aplicaba un mechero encendido al borde del jersey del Padre que estaba vigilando la puerta de salida al patio, aprovechando que estaba de espaldas.

  • En dicha puerta, algunas veces no hay nadie vigilando, y los niños desde 4 años en adelante salen todos mezclados, con el consiguiente perjuicio y peligro para los más pequeños.

  • No es lógico que a las horas de entrada y salida se permitan balones en el patio.

  • No es lógico, a mi entender, que las puertas del Colegio no se vigilen, pues puede entrar cualquiera, o escaparse cualquier pequeño.

  • Esa especie de tobogán que comunica ambos patios, sirve para que se lancen en tromba atropellando madres, niños pequeños, etc.

Si después de todo lo expuesto y muchas cosas más que se pueden observar a diario, se me dice que tengo que dejar solo en esa especie de “Ciudad sin Ley” a un crío, no lo entiendo, y no solo yo, sino la mayoría de las personas que tenemos que sufrirlo.

De todo esto he dado mi queja al Director, quien me ha contestado que la Educación Moderna tiene que ser así y que la violencia es necesaria, y que a él mismo que es el Director le empujan por los pasillos.

Yo creía que efectivamente la violencia es parte del ser humano pero precisamente la Educación consistía en canalizarla de forma aprovechable y no destructiva, como cualquier otra facultad. El Ideario que se me ha entregado en el Colegio dice en su página 5 apartado e) que:

“El alumno debe buscar el compromiso de construir la fraternidad humana, basada en la dignidad humana, la justicia, y la paz”.

Sin embargo, tal como las cosas están ahora, la justicia es la ley del mas bestia, y la paz no puede existir ni en el Colegio ni en nuestras casas con los niños contagiados por esta violencia.

Ruego que excuse Vd. una tan larga exposición de los hechos, quedo a su disposición para cuantas aclaraciones quiera sobre todo lo anteriormente expuesto y espero su contestación para saber su opinión como Presidente de nuestra Asociación de Padres de Familias.

Atentamente…
[Firma y datos personales de mi padre]

Al año siguiente, mi padre volvió a escribir lo siguiente:

Madrid, 9 de junio de 1.981

Sr. Director de Colegio F. Caldeiro

Muy Sr. mío:

Con fecha 6 de noviembre de 1.980, le entregué en mano, según sus propias indicaciones, una carta que Vd. debería hacer llegar al Presidente de la Asociación de Padres de Familia de ese Colegio.

Posteriormente, pasé por ese Colegio en dos ocasiones para saber si había contestación, aunque en la citada carta, había puesto mi nombre y dirección.

Aún no he recibido contestación a la misma, ni del citado Sr. Presidente ni de Vd. Ni tampoco he tenido noticias del Colegio, interesándose por saber la causa por la que mi hijo no continuaba asistiendo a clase.

Tampoco he recibido ninguna notificación para asistir a la Asamblea General de la Asociación de Padres de Familia, pese a que en conversación con Vd, pregunté en qué fecha se efectuaría, siendo entonces desconocida, según se me indicó.

En vista del escaso interés de Vds. y de la desquiciada organización de ese Colegio, pongo en su conocimiento mi decisión de prescindir de sus servicios como educadores de mi otro hijo a partir de esta fecha.

[Firma y datos personales de mi padre]

Aun conservo el “carnet” de alumno de dicho centro en el que se puede apreciar mas o menos el bichillo que era yo, aun sin gafas.

Carnet de Alumno
Carnet de Alumno

Después mis padres intentaron por otros colegios que había por aquí cerca, pero estaban tan mal como ese, incluso en los colegios a los que había enviado a sus hijos mayores.

Mi madre no veía bien enviarme a un colegio lejano, con la inseguridad que ya tenía de por si, con lo de las escaleras (antiguamente bajaba peldaño a peldaño), mis gafas de miope, y mi forma de ser. Ella vio que me tendría que despertar casi de noche para ir en autocar durante varias horas, estar en un colegio lejano todo el día, y de vuelta a casa noche cerrada. Y así día tras día, y pensó, con muy buen acierto, que eso no era vida para un niño.

Intentó buscar otras soluciones y mientras decidió que mi hermano y yo estudiásemos en casa. Nos puso una profesora particular y así seguimos aprendiendo.

Al final, por otra amiga suya que conoció mas tarde, le dijo que había una forma de hacerlo por libre, y se presentó la posibilidad de sacarnos el graduado escolar por libre en un centro que se llamaba “CENEBAD” y del cual guardo muy buenos recuerdos.

Mi hermano, con el que me llevo dos años, decidió posteriormente asistir a todos los demás centros (BUP, COU, Selectividad y Universidad), y yo decidí aprender de forma autodidacta lo que se ahora mismo.

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