Semana rara

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Entre semana tuvimos un corte de luz bastante importante. Estuvimos desde las 3 de la tarde hasta las 7 y media mas o menos sin luz. Menos mal que ya tengo mi reproductor de mp3 y mientras no podíamos hacer nada con los ordenadores y demás, yo estaba o bien leyendo el periódico/revistas de informática o bien escuchando música tranquilamente.

Después nos informaron que se había ido un transformador al carajo, y que habían traído una de esas estaciones portátiles para ir dándonos algo de energía. Se había ido en varias calles durante todo ese tiempo. Al ponerse el transformador el primer encendido de luz se veía todo tenue, y hasta que se puso al máximo.

Yo por precaución, siempre que se va la luz tengo mis regletas apagadas del todo. Además de que las instalé así a propósito para cuando hubiera que apagar rápidamente todo el tinglado tecnológico.

Pero como siempre algunos de mis familiares dejaron algunas luces encendidas.

Por otra parte, el fin de semana, el viernes lo comenzamos con una caída de servidor del alojamiento (donde está ubicado este blog, los foros, mis páginas webs, etc). Al principio no le doy mucha importancia, pero al día siguiente compruebo como sigue caído. Así que le hago un reinicio (hard-reset) al servidor. Dicen que solo se debe hacer este tipo de reinicio cuando el otro falla (el de soft-reset) porque se pueden corromper las bases de datos y demás. Pero como el otro fallaba, no me quedo mas remedio que hacer el “duro”. Y listo, todo volvió a la vida.

Pero antes de poder arreglar el problema del servidor, descubro como mi router estaba con una luz en rojo, jamas lo había visto así. Así que me tocó mirar la configuración a ver que le pasaba. Nada que no respondía a mis peticiones para ello. Al final saco mi router de repuesto (el que me venía con la conexión cuando pusimos el ADSL, ¡menos mal que aun lo tengo!) y compruebo como no es cosa del ADSL contratado, sino del aparato.

El problema es que mi router de repuesto tiene un pequeñísimo fallo en la clavija de alimentación. No conecta bien. Al menor movimiento del cable, ¡zas!, se apaga el router. Total que con palillos que se quede el conector de alimentación en su sitio. Esperamos a que se reinicie la conexión (es un poco antiguo el pobre y tarda en ello, pero funciona), y ya vuelvo a tener conexión.

Mientras, con el Mac Mini, veo a ver que demonios le ha pasado al otro router, así que le reseteo a los datos por defecto y me dispongo a re-configurarlo otra vez. Menos mal que tengo los datos de configuración apuntados en una libreta, al menos los mas importantes. Consigo configurar el router, y durante un rato funciona perfecto, pero de pronto deja de hacerlo. Ya no sé si es cosa de los cables de red, del switch, o de qué. Me peleo un buen rato con los cables desenredándolos un poco (no se por qué no inventan ya los cables que no se líen solos 🙂 ), hasta que uno de ellos sale mal parado y se le rompe un saliente de sujeción. ¡Menos mal que tenemos uno de repuesto!

Así que como seguía sin funcionar el router, decido seguir con el original mientras tanto. En ese momento es cuando reinicio el servidor del alojamiento, y navego un rato largo buscando información, por cuanto me va a salir la broma de un nuevo router.

Mientras navego, encuentro la página de soporte de mi router, y veo que han sacado un nuevo firmware. Se me enciende la bombilla y digo:

“Mmmmm ¿qué tal si lo probamos? ¡ya está roto! así que no va a romperse mas…”

Decido que mas tarde lo arreglaría de ese modo a ver que pasaba.

Como no tenía tantos problemas como creía… decido salir un poco por el MSN para charlar un rato con la gente. Y en estas me pillan por banda para arreglar cosas. Ccomo no tengo nada mejor que hacer, decido intentar arreglarlas…

Para mi sorpresa, primero intentan que yo tenga acceso remoto al “ordenador”, pero ya le aviso que estoy con otro router y no sé que tal se va a comportar eso… así que no podemos acceder como me imaginaba… mientras arreglo otras cosas mediante la charla por voz, busco información sobre otros “escritorios remotos” el VNC ya le conocía. Pero el otro día me hablaron del UltraVNC, a si que decido mirar a ver que tal es. Veo con sorpresa como hay muchos mas parámetros y parece algo complicado, pero decido intentarlo.

Icono del "Chicken of the VNC"

Icono del “Chicken of the VNC”

Así que me configuro un UltraVNC en el PC, y mediante el Mac veo un VNCViewer sencillito pero potente llamado “Chicken of the VNC” que su icono tiene un pollito dentro de una caja de conservas verde. :mrgreen:

Con él consigo conectarme al UltraVNC y ver el escritorio del Windows XP en mi Mac. Veo como la transferencia en red es realmente rápida, aunque lógicamente hay un pequeñísimo retraso. Eso sí, se ve muy muy bien. Así que decido que como no había tenido suficientes problemas ya, enseñar a instalar el UltraVNC para intentar administrar cosas desde el Mac.

Lo ponemos, instalamos y logramos la conexión después de muchos problemas. ¡Ale!, por fin puedo ver el dichoso escritorio. Aunque manejarlo va un poco mas lento, contando que estamos hablando al mismo tiempo por voz y nuestras conexiones son de 1Mbps (128 Kb/s de bajada, 40 Kb/s de subida –teóricos–, nunca tendremos algo exacto…), no va nada mal. Lo malo es que mi Mac solo tiene una resolución de 1280×720, y la pantalla del escritorio remoto esta a 1440×900, pero bueno no se puede tener todo… 😉

Logro arreglar alguna cosilla. Me pregunta por una cosa de Nvidia de su ordenador. Ambos pensamos que se tratan de controladores de vídeo. Pero puesto que tiene una tarjeta Ati y son rivales pues creemos que con su ordenador nuevo (todo hay que decirlo, es nuevo, y por eso la ayuda de administración/configuración de programas), le instalaron una tarjeta Nvidia y después la que le vendían… esa sensación nos da la. ¡Cosas peores hemos visto en esto de la informática vendida!. Así que decidimos quitarlo. Antes le digo:

“Haz un punto de restauración, no sea que…”

Y empieza a quitarlo. Veo mas o menos el proceso desde mi escritorio remoto y… ¡pumba! dejo de ver nada. Horror, terror y pavor… ya se a roto algo. A lo mejor ha tenido que hacer uno de esos reset ineludibles que a veces en el Windows sufrimos.

Al rato me llama por el MSN por voz, con su ordenador de reserva (el suyo contra-desastres, ya estamos bastante escarmentados de la informática, y tenemos uno de repuesto para estos menesteres…), Me dice que ya no arranca nada. Bueno menos mal que hemos hecho un punto de restauración, –¡dale pa’ trás!– le digo. Pero nada, que ni patrás ni palante. Ni con la puñetera consola de restauración –que no sabemos como va–. Ni en ‘Modo a prueba de fallos’ y poniendo los controladores esos raros que hemos quitado… (por cierto era del Chip-Set de la placa. No sabíamos que Nvidia también hacia Chip-set’s para Asus). Nada que no va. Ya pensando que tendría que reinstalar otra vez todo desde cero y ese ordenador apenas le conocíamos. O bien ir otra vez a la tienda a que se lo arreglasen que esta en garantía. Pero claro, quedarse sin él todo el fin de semana y encima con puente, menuda faena.

Entre todo este proceso, yo al mismo tiempo que intento ayudar (aunque no se si habría sido mejor quedarse en la cama todo el día… porque para el día que llevaba… 🙄 ). Me pongo a comer: –¡Hoy toca feria de restos!–. El día anterior habíamos pedido pizza, rosca, panes de ajo, y tenía puré de patatas que sobraba. Decidimos no hacer comida y que mi madre descansase, ¡que buena falta le hace!

Así que… mientras comía arreglaba por voz. Esto me recordaba a otras bonitas anécdotas similares que he tenido con la misma premisa: ordenador roto/reinstalándose y yo ayudando mientras engullo comida. 🙂 Os aseguro que no se come muy bien así…

Mientras la persona ayudada se iba también a mal-comer y yo ya había terminado, como no tengo nada mejor que hacer:

“¡Vamos a arriesgarnos a arreglar el router!
¡Hombre!, ¡que apenas he jorobado hoy cosas!
¡Vamos a hacer hoy el pleno completo!” 😆

Así que, armado con mi Mac Mini, conecto otra vez el router. Le hago otro de esos reset de parámetros de fábrica, y logro conectarme de nuevo esta vez. Aunque sigo mosqueado porque algunas veces antes con ese reset no iba… pero bueno. Estoy en el Mac. Como me gusta tentar a la suerte, vamos a actualizar el firmware del router desde el Mac –¡venga!–. Cojo mi lapicerito de memoria USB. Lo grabo desde el PC. Lo enchufo al Mac. Y como estoy tan de buenas…

“¿Qué tal si lo actualizamos desde el lapicerito?
¡Venga!”

En el panel de control del router elijo la ubicación del lápiz USB, y eso se empieza a actualizar…

“Hmm… parece que no me lo he cargado…. aun… del todo…”

Bueno, ya esta actualizado y sin dato de configuración. Cojo la libreta y vamos a seguir cambiando parámetros.

En estas que me viene la persona ayudada y me da la alegría de que lo ha podido arreglar restaurando el sistema al día anterior. ¡Resulta que aun tenía otro punto de restauración anterior!, pero nos extraña que los puntos de restauración que el Windows hace por su cuenta funcionen, y los que nosotros hacemos para cosas mas importantes no. El caso es que ya funciona. Nos alegramos un montón, porque eso supone muchas cosas, entre ellas:

¡Que alivio por no tener que reinstalarlo todo desde cero!

Decidimos que no vamos a tentar mucho mas la suerte… ¿Seguro? …

Yo casi estoy terminando de poner los parámetros al router-raro… y decido hacer la prueba de fuego… –que ahora vuelvo… espero…–. Quito el que tenía, pongo el que estaba configurando. Reinicio el router y voilà, de momento va… Hago algunas pequeñas pruebas de navegación y ahora va todo.

Bueno pues vuelvo a tener otra vez router normal, eso si actualizado.

Como no tenemos nada mas que romper… decidimos probar el escritorio remoto del Windows. Me dice que al restaurar ha perdido el UltraVNC que habíamos instalado. Lógico, lo que también me extraña es que el fichero original de instalación que le pase por FTP también ha desaparecido. Pero no los ficheros de dibujo de prueba que hice cuando comprobamos si su programa de FTP funcionaba. ¡Curioso curioso!

Así que con el router normal y actualizado, con toda la protección al máximo en mi PC, ningún problema para conectar. Empezamos a confiarnos un poco. Me dice que empiece a ayudar a configurar un par de programas que se le atragantaban… y le digo: –que esto es peligroso, que estamos tensando hoy demasiado la cuerda, deberíamos tener mas cuidado–. Pero insiste. Así que armados con mi Trackball empezamos a cambiar cosas de varios programas: un editor html, un navegador, un lector de correo. Por suerte nada crítico.

El resto del día lo dedicamos a navegar por paginas. Decidimos que ya hemos hecho bastante el cafre cambiando cositas y maldiciendo a los ingenieros que lo han fabricado/programado. Eso sí, yo retransmitiendole el día de lluvia con truenos inclusive y diciéndole:

“¿Debería apagar el ordenador? no se cada vez suenan mas…” 🙄

No obstante, ha sido una semana bastante movidita para lo que suelo tener normalmente. Que paz y tranquilidad ahora.

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