Es impresionante las formas diferentes que uno encuentra a lo largo de su paisaje, que te muestran formas de sufrir para divertirse. Parecen que así se realizan mejor, pero solo es una trampa para morirse de miedo.

En nuestra infancia nos dicen que:

«Hay que controlar nuestras emociones, para que no nos controlen ellas a nosotros.»

En un momento dado, no se muy bien cuando, esas reglas las cambian: ya no las controlas, sino que las potencias. Te dicen que hagas justamente lo que no debes hacer. Y nosotros, tontos, arrastrados por la marea o el grupo, lo hacemos. Continuar leyendo…

Hace poco tiempo, le comentaba a un amigo que la vida era un cúmulo de tareas repetitivas.

Yo le decía:

«Al final nuestra vida solo es un paseo… mientras comes y cagas y duermes 🙂
te mueves un poco de un lado a otro trabajando y haciendo esas tareas repetitivas»

El me contestaba:

«¡¡¡¡ me estas deprimiendo !!!!
¡¡¡¡ dame una pistolaaaaaa !!!!»

Y después añadía:

«Cuando tienes pasta no tienes tiempo para disfrutar de ese dinero, porque no tienes casi tiempo libre.
Así que tome la determinación de currar en un trabajo que no me absorba excesivo tiempo aunque gane menos dinero.»

Es curioso como personas de tu entorno cercano también se van dando cuenta, a su manera, de las mismas cuestiones a las que uno llega. Continuar leyendo…