En Octubre de 2014 compré el Xiaomi Redmi 1S (antiguamente llamado Red Rice), después de mucho leer a cerca de ellos. En ese año Xiaomi aun no vendía en España de forma oficial. El principal cambio se debió a que yo venía de un Samsung Galaxy S i9000 de segunda mano, que lo utilizaba principalmente para empezar a usar aplicaciones de Android, pero dicho terminal arrastraba muchísimos problemas que encontré mientras aprendía a usarlo. Entre los mas importantes problemas encontré que no me servía para poder mantener una conversación telefónica. No suelo hablar mucho por teléfono, pero cuando lo necesito, es esencial que funcione.

Con el Xiaomi Redmi 1S he tenido muchos menos problemas de los que tuve con el Samsung citado y me ha dado un buen servicio durante años, pero no era perfecto para las necesidades que requería, además de encontrar algún problemilla sin solución. Continuar leyendo…

Llevaba varios meses mirando un sustituto para mi «viejo» Samsung Galaxy S i9000, ya que había encontrado ciertos problemas que me parecían importantes solucionar:

  1. El hecho de que un teléfono tiene que servir para hablar, y cada vez que hablaba por él, nadie me escuchaba, ni gritando.
  2. Después el hecho de que no salieran actualizaciones oficiales y se había quedado estancado en un Android antiquísimo, teniendo que poner una versión alternativa que funcionaba relativamente bien (¡gracias Fleming!, por ese apaño que me hiciste para sobrevivir unos cuantos meses mas… 😉 ).

Además quería este nuevo terminal con una serie de características que me parecían aceptables. Continuar leyendo…