Estábamos todos y cada uno en sus respectivas habitaciones, haciendo nuestras tareas mañaneras, no era muy pronto, ese día nos habíamos levantado todos tarde. Ignoramos por qué, pero así fue. Absortos en nuestra tareas…

De pronto, las luces se apagaron completamente. Los ordenadores y los cacharros de toda la casa dejaron de funcionar. Nuestra vida moderna sumida en la oscuridad. Por suerte aun era de día, aunque un día de invierno nublado.

La Navidad con un apagón y en esta época es muy diferente. Cada uno de nosotros fuimos saliendo de nuestro cubiculos alias habitaciones. Se iban oyendo puertas abiertas, cada uno con una interrogación en la cabeza diferente. Continuar leyendo…