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Después de haber trabajado para esta empresa, unos meses mas tarde me volvió a contratar la empresa que me cedía anteriormente. Aunque este «pseudo contrato» (no firme nada, todo era de palabra), también era por obra realizada. Ellos tenían una herramienta de búsqueda semántica (me parece) y necesitaban una imagen de sitio nueva para presentarla, además también necesitaban varios banners para publicitar dicha herramienta.

El sitio lo realice lo mas sencillo posible (como siempre) y a la vez con cierto toque tridimensional, ese tipo de tridimensionalidad en botones redondeados que cuando pones el puntero encima cambian de color y parecen como si estuvieran apretados. Tres o cuatro apaños mas, una zona que parecía una hoja con un pico doblado, y algún truquito mas y quedó bastante aparente. Continuar leyendo…

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Unos meses mas adelante, conseguí que me hicieran un contrato teletrabajando yo en casa unas cuantas horas al día. Que era lo que yo en realidad he querido siempre, que se reconociera el trabajo que estaba haciendo y cobrar un poco. No el otro embrollo que pensaban encasquetarme.

El chanchullo no podía ser mejor para ellos. Me subcontrataba una empresa que debía de ser amigos de la otra. Me cedía a la principal. Y seguramente alguna de las dos empresas debía cobrar de mas con respecto a lo que me pagaban a mi (seguramente una subvención europea… o vete tu a saber que otro chanchullo tendrían). El caso es que ahora recibía un sueldo por cosas que ya estaba haciendo años atrás.

Teletrabajar para una empresa en la que no sabe nadie que estás tiene sus desventajas. Cuando te ven en la empresa te encargan cosas. Pero claro como uno teletrabaja, ningún otro sabe si estas trabajando o no. O mas bien no ponen al corriente a nadie de que tienen un nuevo trabajador o colaborador externo. Continuar leyendo…