Llevaba varios meses mirando un sustituto para mi «viejo» Samsung Galaxy S i9000, ya que había encontrado ciertos problemas que me parecían importantes solucionar:

  1. El hecho de que un teléfono tiene que servir para hablar, y cada vez que hablaba por él, nadie me escuchaba, ni gritando.
  2. Después el hecho de que no salieran actualizaciones oficiales y se había quedado estancado en un Android antiquísimo, teniendo que poner una versión alternativa que funcionaba relativamente bien (¡gracias Fleming!, por ese apaño que me hiciste para sobrevivir unos cuantos meses mas… 😉 ).

Además quería este nuevo terminal con una serie de características que me parecían aceptables. Continuar leyendo…