Cuando pienso en una aplicación así, veo que aun no existe. En mi cabeza me la imagino de esta forma:

Un espacio en blanco, rodeado de estanterías para llenar. En el que tengo un atril para crear cosas, como si fuera un antiguo maquetador de un periódico. Al lado un gorro de Merlín, en el que voy sacando cosas útiles que se me van ocurriendo. Los saco del gorro y pongo los elementos, encima de mi página a crear. Muevo cosas y mágicamente se ven ya en el paso final. Si me atranco en algo, tendría a mi disposición a un sabio que me diga como se hacen las cosas. Si me quedan dudas que me lo explique como si fuera un niño pequeño, hasta saber todas los pasos que tengo que hacer, por supuesto en mi mismo idioma. Y sobretodo que nunca se cansese de mi por ser tan zopenco y requerir tanta ayuda.

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Hace relativamente pocos años tuve algunos problemas en mi blog con personas que comentaban cosas que pensaba o me sucedían. En aquel tiempo, decidí dejar todo abierto a que los demás pudieran expresarse libremente, podían seguir opinando y yo seguir expresando mis comentarios en contestación. Creí que con ello las tonterías se disiparían, tendríamos un debate abierto y la gente se sabría comportar como debe. No habiendo «censura» podrían explicar sus ideas y rebatirlas de la misma forma. Pero algunos se enzarzaron en discusiones, y me jorobó mucho en esa época.

Pensaba que hablando se entiende la gente, pero cuando ya empiezan a insultarse unos a otros, las conversaciones pierden el interés de esos diferentes puntos de vista que enriquecen los comentarios y ya no sirven para nada. Y al final todo quedó en un ambiente rancio, raro y todos enfadados inútilmente por una conversación. Continuar leyendo…

(Leer la parte: 01, 02, 03, 04, 05, 06, 07, 08, 09, 10)

Mas tarde en el tiempo trabaje para una empresa, (también «recomendado»). Y de estas tengo anécdotas para llenar varias páginas, pero intentaré resumirlas con las mas graciosas.

Lo cierto es que desde que mi hermana empezó a trabajar con esto de los ordenadores, yo siempre he estado en la sombra ayudándola un poco. Y no me importa mucho decirlo, porque es la verdad. Muchas veces he tenido que buscarme la vida para hacer determinadas cosas que me preguntaba. Aconsejar otras según mi experiencia. O simplemente dar un consejo con mi opinión de una página o un diseño. Se ayuda mucho más así que hacerlo y dárselo hecho, donde no aprecian el aprendizaje que eso supone.

Esta empresa ha ido cambiando de nombre en todo este tiempo. Cuando se metió mi hermana, yo la ayudé en todo lo que pude. Es cierto que no siempre he tenido mucha idea de cosas que me preguntaba. Pero en las que podía, ahí estaba yo. Continuar leyendo…