Usuarios de primera y de segunda

Hace años, navegar por la web era mucho mas sencillo que en la actualidad. Hoy en día todo lo que uno hace parece que es mas peligroso que antes y hay avisos amenazadores por doquier en los navegadores. Todo es un problema. Todo es malo, puede romperte el ordenador, o es una cookie maligna, que tiene que ser aceptada, porque sino te impide leer un trozo.

Además con cada paso de tiempo todos esos servicios que antes no podías vivir sin ellos se han vuelto ahora imprescindibles pero atestados de publicidad. Desde el diario de noticias que siempre visitas, que ahora tiene mas anuncios que antes y menos texto que leer, hasta la aplicación web que tienes que manejar sí o sí para poder pagar en una tienda web que también utilizas. Y que por supuesto también tiene publicidad. Se ve que al diseñador web le pagan cada vez menos, y tiene que cobrar por otra parte.

Muchos usuarios empezamos a usar los denominados “bloqueadores de publicidad”, para en cierta medida poder controlar un poco las zonas que antes tenían contenido útil y ahora es un anuncio multicolor ofreciéndote cosas que no quieres.

Los administradores de páginas web viven de la publicidad, parece ser. Si una página es famosa y se visita mucho… lo mejor para el progreso de esta –aplicando su lógica— es llenar mas espacio útil con anuncios de cosas que no quieres –Y además no dejan de repetirte que es por tu bien, que así disfrutarás mas de la experiencia y ellos podrán darte mas contenido de calidad— así podrán tener ingresos con los que pagar su infraestructura, según dicen.

El caso es que la estrategia ahora no es poner anuncios para conseguir ingresos. La jugada maestra se centra en cobrarte por un servicio libre de publicidad. Mientras la opción gratuita está llena de ésta. Además si la bloqueas, los administradores de la página tienen libertad total para bloquearte a ti o insultarte por quitar sus contenidos que no quieres ver:

“¡Oh no!, parece que estas usando un bloqueador… ¿no ves que necesitamos los ingresos para poder sobrevivir? ¿no ves que todos los artículos que escribimos –con productos cedidos y gratis, mientras les hacemos una buena crítica, aunque no nos guste— ya están anunciando cosas, pero necesitamos ese banner adicional –al que no haces caso y sabemos que te molesta— para poder seguir acarreando centimillos de aquí y allá?”

Ahora ya muchos servicios, después de tener una página muy útil a la que han prostituido con anuncios por doquier, ya te ofrecen la posibilidad de acceder a su servicio limpio e impoluto.

“Ahora… podrás disfrutar de lo que antes era gratis y sin anuncios, pero pagando. Te quitaremos toda la publicidad que te hemos puesto gradualmente, y por la que navegas mucho mas lento… Siempre y cuando nos pagues una cuota mensual. ¿No te hace eso feliz? Pues pasa por caja, verás como vuelves a sonreír con una zona limpia de toda esa mierda.”

Así lo único que consiguen es tener dos clases de usuarios:

  • Los de primera clase o mas ricos, que pagan por esos servicios para disfrutar de la web sin publicidad. Algo así como las suscripciones a un periódico, en el que te lo enviaban a casa, pero seguía mostrándote los mismos anuncios impresos, eso sí, en casa. O la televisión de pago que también tenía anuncios pero entre las películas que ponían hasta la nausea, diciéndote que era lo mas. O la suscripción al gimnasio, que ya no tienes escapatoria, y como la pagas tienes que ir aunque no te apetezca a oler bonitos “eau de gorila en su salsa” mezclados.
  • Y los de segunda clase. Esos pobres mortales, que hartos de tanta basura, se ponen mil y un artilugios para evitar tener que bucear por toda la publicidad que puebla aquellos servicios que les gustaba visitar. Muchos son bloqueadores de publicidad, programas alternativos que evitan ventanas flotantes, Programas de descarga alternativas a contenidos, etc. Además tienen que trabajar mas para tener actualizados todos esos artilugios, comparar entre varios, dar con la combinación adecuada a sus necesidades y posibilidades. En definitiva esforzarse para disfrutar de algo que ha se hacía antes de la invasión de la publicidad y de los servicios de pago y a la carta.

El Internet del “todo gratis” que decían es un cuento desde sus primeros inicios. Todos esas maravillas creadas por cuatro visionarios locos, que pensaban que así hacían un bien para la humaidad, han sido perpetradas y prostituidas a la peor visión posible. Navegar por la web debería ser como un paseo por un jardín. Lleno de contenidos. Cultivando la mente. Aprendiendo y colaborando entre sí. Aumentando sus aprendizajes. Pero en la actualidad te pasas la vida quitando escombros. Apartando mierda con un palo. Esquivando ventanas para poder leer un trocito de texto ínfimo. Y si quieres todo eso limpio, ve pagando por cada uno de los servicios, que ya se encargan ellos de vendertelos como lo mejor.

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