Windows 10 volvemos a la rutina

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Hace unas semanas que el PC falló del todo, bueno “el Windows”. Quince días antes del desastre instalé lo que se denomina: “actualización de temporada” y que muchos parecen haber dicho que era lo peor de WIndows 10 –si esto es lo peor, como será la gran hecatombe—, la actualización que aumenta la versión de Windows 10 Creators Update a Windows 10 Fall Creators Update build 1709.

La actualización tardó la friolera de 3 horas en aplicarse (descargarse tardó poco, pero instalarse es otro cantar). He corroborado con un amigo “del otro lado del charco” como tarda lo mismo en aplicarse en un Core i5 con disco duro convencional que en un Core 2 Quad con disco duro de estado sólido.

Después de la instalación parecía ir el ordenador sin problemas. Al menos eso creía yo cuando lo apagué mas tarde de probarlo un buen rato.

Unos días mas tarde lo encendí de nuevo, y en uno las transferencias por FTP eran erráticas, dándo fallos y lentitudes inexplicables. Los contenidos no se pasaban bien y lo achaqué a la versión de Filezilla, que no parecía ir adecuadamente. Mas adelante parece que tenía un problema de coherencia de datos en el disco duro vía remoto al que me conectaba (en el Mac) le hice un revisado y en el siguiente día de transferencia parecía ir todo bien… hasta que llegó el desastre mayor.

Mientras estaba pasando contenidos creados por mi (las copias de seguridad de mis vídeos de YouTube musical con las que estoy atronándoos a los subscritos al canal), se me ocurrió abrir el Skype y hacer una revisión de configuración de opciones, porque los de Microsoft habían tenido la amabilidad de actualizármelo a la ultimísima versión (sin avisarme) con el que “mejoraría mi experiencia”. Tanto mejoró que de los 5 re-inicios anteriores que había tenido ese mismo día, dupliqué dichos re-inicios en poco mas de 15 minutos.

Aquel fallo que de vez en cuando ocurría al iniciar el ordenador desde cero y no mostrarme imagen alguna, empezó a hacerlo todo el tiempo. Entonces tenía que reiniciar a lo bestia con el botón de reset y volver a empezar a iniciarse. Normalmente esto solventaba el problema, pero las siguientes veces, se ve que aprendió que hiciera el apaño para saltármelo, y me lo puso mas complicado. Así que ya no veía nada nunca, o bien lo re-iniciaba espontáneamente mientras andaba por la cocina poniéndome un vaso de Coca-Cola, y sin enterarme reiniciaba la máquina y me soltaba un “Windows ha tenido un fallo y se ha reiniciado”. Y claro, la tarea que estuviera haciendo en ese momento, se paraba, rompía, dejaba a medio hacer o sufría de corrupción de datos. Y pasó lo que tenía que pasar… varios pantallazos azules de la muerte y después un bonito “recuperar”, una nueva pantalla que hasta la fecha no había visto.

¡Por fin lo jodí del todo!

Y todo ello sin hacer nada, que es lo “mejor” del asunto. Solo puse las cosas que se suponen:

“Mejoran la estabilidad del sistema, lo hacen mas seguro, no entra gente maliciosa y aumentan mi experiencia.”

Por seguir al pie de la letra todo como me decía Microsoft que tenía que hacer, me recompensan con un:

“Ya va siendo hora de que cambie también de ordenador. Consideramos que es demasiado antiguo. No va a poder disfrutar de su licencia digital pagada porque nosotros le estamos mejorando la experiencia. Para ello le obligamos a que se de cuenta de su error. Solo queríamos que viera que funciona perfectamente todo con el nuevo y cómo controlamos su vida electrónica. Nosotros tenemos el poder de que cambie de Windows, de que lo actualice o no. Y ahora nosotros le quitamos el ordenador haciendo que no funcione nada, para que tenga que comprar otro de todas maneras.”

Que en otro lenguaje menos sincero es…

“Ha habido un problema del que Windows no se ha podido recuperar y se ha re-iniciado. Pero no se preocupe, la consola de recuperación destruirá el resto por usted. Póngase cómodo y ¡a disfrutaaaar!”

Así que desde mediados de Agosto de 2017 hasta mediados de Noviembre de 2017 me ha durado la experiencia 4 meses. Uno de ellos poniendo al día el sistema y personalizándolo. Dos de ellos viendo como iba y se desarrollaba todo, e intentando acostumbrarme a las nuevas mejoras. Y los últimos días viendo como se desmoronaba sin hacer nada y solo mirando re-inicios de la muerte o pantallazos en negro.

¿Y ahora qué?

Mi primera intentona fue infructuosa. Intenté quitar la actualización 1709 desde el “punto de restauración”, aun sabiendo que tal servicio estaba desactivado (o eso creía yo). Con discos duros de estado sólido no recomiendan tener esta opción, porque degrada la duración del disco. De todas formas Microsoft creó el punto de restauración importante, que era el único que tenía. Decidí darle para atrás aunque eso significase perder todas las mejoras e instalación de programas y modificaciones de software. Era evidente que no se portaba bien el sistema y la única cosa que había cambiado grande era esa. Pero no resultó como creía. Siguió haciendo re-inicios y presentándome la consola de recuperación. Por supuesto “parecía” que no volvía para atrás, porque siempre veía que tenía programas que instalé de forma posterior a dicha actualización. E incluso en varias ocasiones desde la zona de “Sobre el sistema” me encontré con que la versión de Build seguía siendo la misma. ¿? No entiendo que hizo con lo de “ir para atrás”.

Quedaban mas opciones que aplicar, desde las mas sencillas:

“Mire como Windows lo hace todo por usted, sin conseguir nada, pero pareciendo que hace.”

a…

“Use la consola de recuperación avanzada, esa que no sabe utilizar, y peléese con comandos raros que tampoco sabe que existen.”

No me veía con ánimos de pelearme ese día de ninguna de las formas que me proponían. Así que apagué el PC y me fui a mi dormitorio, donde me esperaba el otro ordenador “contra desastres” que tengo preparado y que, por otra parte me he acostumbrado a utilizar para administrar todo lo necesario y concerniente a los a la administración y datos informáticos de esta casa.

Otro intento mas

Días mas tarde… volví a la carga con energías renovadas para ver si podía romper algo mas. Iba con las ideas claras: Si no lograba arreglarlo, me llevaría los Dock’s de discos duros al Mac, para hacer el Back-Up de datos de los ficheros de vídeos generados para YouTube.

Estuve unas 3 horas de reinicios, teclas F8, Modos de recuperación y Modo seguro con funciones de red. En éste modo arrancaba el ordenador sin problemas. Los errores de pantallazos azules eran diferentes casi siempre, pero muchos de ellos hacían referencia a que:

“Algunos controladores no eran compatibles con Windows, lo que podía ocasionar problemas de estabilidad, especialmente después de aplicar la actualización Fall Creators build 1709.”

Recordé que antes de instalar el Windows 10, me habían recomendado un des-instalador de Drivers de tarjetas de vídeo que lo hacía todo por ti. Quitaba todo rastro y te lo dejaba limpio como para empezar de nuevo. Creo que se llama: Display Driver Uninstaller (DDU) de Guru3D. Así que probé a des-instalar el controlador, para poner los de Nvidia oficial desde su web. Una vez quitados, volvió a hacer revivir el ordenador en cierta medida, con una resolución mucho mas baja (1024×768) pero al menos viendo algo en modo normal. El cabrón del Windows 10 empezó a descargar todas la actualizaciones que le dio la gana y a aplicarlas sin avisarme, incluyendo las de tarjeta gráfica. Pensé que si ponía las mas actuales que Microsoft certificaba oficialmente, posiblemente se compenetrase mejor con la última actualización “gordota” y no tendría problemas. Craso error, una vez se empezó a instalar el controlador certificado se volvió a joder de nuevo el vídeo. De hecho no terminó de instalarlo. Y en el siguiente reinicio volvió a intentar aplicarlo y ahí es cuando perdí todo reinicio en modo normal.

Estaba claro que se le atragantaba algo del controlador de vídeo, fuera cual fuera. Volví a intentar otra vez la nueva operación: quitar los controlares, y esta vez no aplicar el paquete oficial certificado de Microsoft, sino los controladores oficiales que Nvidia dispone para mi modelo de tarjeta. Me intenté bajar el pequeño paquete de mas de 480 y pico Mb, que te vienen cosas que jamás usarás y de un millar de tarjetas adicionales que no tendrás nunca. Pero… no había tu tía. Pantallazo en negro otra vez sin acceso a nada.

Lo intenté dos otras veces mas, pero no había forma. O se quedaba a medias la instalación cuando desconectaba el vídeo para aplicarte el nuevo controlador (sin volver imagen alguna después y sin movimiento del disco) o al reiniciarse el ordenador te quedabas otra vez sin imagen como de constumbre provocandote otro de esos pantallazos azules que se ven tanpoco en los Windows actuales (según cuentan las leyendas modernas).

Así que busqué por toda la casa otra tarjeta gráfica. Recordaba que aun tenía una Amd/Ati PCIe por aquí, pero no sabía donde demonios la había guardado con el trajín del nuevo despacho. La encontré en el lugar menos pensado: en un armario de ropa. cerca de otros cables que dejé por ahí todos juntos.

Quité los controladores otra vez con el DDU, dándole esta vez a la opción de des-instalar y apagar después. Apagué la fuente de alimentación con el interruptor trasero. Y quité la tapa de la torre. Ya suelo tener sólo uno de esos tornillos que no necesitan herramienta para tal operación, así que no suele ser muy complicado acceder a las tripas. Quite la tarjeta y la sustituí por la Amd/Ati. Ésta es mas antigua y la utilizaba con el Core2Duo, pero si me permitía seguir utilizando el ordenador, no importaba.

Me fui a la web de Asus (el fabricante de la tarjeta) y bajé los controladores oficiales mas actuales, porque Windows 10 no me daba opción a instalar nada. El seguía diciendo que iba a poner los de Nvidia porque se le había metido entre ceja y ceja poner lo que el quería.

Desde la web de Asus, en este modelo de tarjeta solo había como máximo los controladores para Windows 8.1 x64. Había leído mas veces que si no había controladores para Windows 10, pusieras los de Windows 8. Sobretodo que no se te ocurriera meter los de Windows 7. No sé por qué ¿?, supongo que tendrá que ver con que Windows 10 es prácticamente un Windows 8 mejorado con todas esas cosas que quitaron y que volvieron a poner porque la gente no se apañaba (como el botón/menú de acceso a las aplicaciones). Los controladores eran ostensiblemente mas pequeños que los de Nvidia (no llegaban ni a los 40 Mb), supongo que llevará muchas menos chorradas multimedia y para juegos que te encasquetan ahora los de Nvidia.

Los puse y…

¡Volví a verlo todo negro!

Estaba claro que había algo que no le gustaba a ese ordenador… nada que le instalase. Cambiase lo que cambiase no iba a dejarme vivir en paz. Ni Windows ni la pieza que cambiase. Estoy seguro que si despedazo ese ordenador y pongo cada pieza por separado en ordenadores diferentes todas funcionan sin problemas. Pero todo junto y en mi casa, sea el sistema operativo que sea (no solo pasa con Windows, como os he relatado ya he probado varias distribuciones Linux y también varias versiones de Hackintosh –el sistema operativo de Apple bajo PC de forma no oficial—), y ninguna le gusta.

Total, que perdí otras tantas horas haciendo chorradas de tarjetas gráficas. Ya he llegado a pensar que sea un problema intermitente de algo relacionado con la BIOS o con la ranura del PCIe de vídeo. Porque otra cosa no se me ocurre. Esos extraños amagos de iniciarse varias veces antes de ver los datos de la BIOS me dan muy mala espina. Y que no se vea nada de nada sea el controlador que sea y el fabricante que sea. Muy mal tendrían que estar las tarjetas (ambas) para que no se viera nada en ninguna de ellas, cuando en Modo a prueba de fallos se visualiza sin problemas aunque sea en una resolución ínfima y con unos controladores genéricos que no aprovechan nada de la tarjeta.

¿Y por dónde tiramos ahora?

Digamos que de momento estoy otra vez sin PC, sin Windows, y sin saber si va a funcionar algo cuando lo vuelve a iniciar. Lo mismo se enciende perfecto y “olvidemos el pasado” que lo mismo me vuelve a soltar la consola de recuperación porque se ha reinicio 50 veces mas espontáneamente mientras aplicaba actualizaciones en silencio sin avisarme. Da exactamente lo mismo. Y es que he llegado a ese punto de por mucho que haga no merece la pena que me de un berrinche por ello. ¿Me fastidia? Sí, pero no me voy a enfurruñar por ello, tomaremos una decisión drástica y se acabó el problema.

He estado haciendo cuentas y aun no me puedo permitir ni siquiera un ordenador recortado de lo que esperaba tener (con menos opciones, gráfica menor, y una base mínima). Que la diferencia entre uno y otro no es mucho mayor y que podría esperar perfectamente, con la ventaja de que cuanto mas espere saldrán modelos diferentes o bajaran de precio los que he elegido. Cambiarlos siempre los van a cambiar, eso es inevitable. Y el “bueno bonito y barato” tampoco lo voy a tener nunca.

Otra opción que se me ha presentado es buscar otra placa base barata, que sea compatible con lo que tengo y que no cueste mas de 60 € de inversión (incluyendo gastos). Lo que implica incluso mirar cosas de segunda mano, que puede ser que no venga del todo bien, pero que solucione al menos algo de lo que no tengo en la actualidad. No se si al cambiar la placa base pasará como antiguamente con las licencias de Windows XP, que si cambiabas varios componentes del ordenador, se te invalidaba la licencia o no te dejaba usarla. ¿Alguno tiene experiencia en esto en la actualidad? si es así que deje un comentario. Gracias.

En un alarde de locura hasta se me ha pasado por la cabeza comprar una consola de videojuegos de última generación, y dejar los programas para el ordenador “contra desastres”. Total, ya mas o menos lo manejo todo desde él.

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