Encontrar una noticia buena, realmente impactante, en el mundo de desastres, horrores, y pitufitos corriendo despavoridos de un lado a otro, es una rauda tarea.

Llevo décadas intentando encontrarla, pero aun no la he hallado.

Todo lo mas que puedes encontrar son cosas como que: «un pequeño grupo de algún lugar ha conseguido que se haga algo bueno después de tantos años de hacerlo mal«. Sabes que eso no va a durar lo suficiente. Pero en el desastre orquestado que nos rodea a nivel mundial, da igual si hace una mejora o retoque, algo que compense todo lo malo que ocurre en todas partes. Esa «buena noticia». Continuar leyendo…

Muchos hemos oído ya la nueva idea que se han sacado los creadores del conector USB (La USB-IF: El USB Tipo C, que se supone será una nueva forma de conectar, de forma, reversible, cualquier clavija. La pega es que para sacar esta «nueva versión», se han limitado a cambiar el tipo de conexión, de tal forma que todo dispositivo que quiera sacarle partido tendrá que ser re-diseñado completamente para que pueda disfrutar de esta «nueva maravilla». Continuar leyendo…

Actualmente vivimos en una sociedad del usar y tirar. Del compre siempre y rápido. De lo que llaman «Obsolescencia programada«, que no es ni mas ni menos que fabricar las cosas con fecha de caducidad, o provocar diferentes fallos con los que hacerte comprar uno nuevo.

Los Servicios técnicos han dejado incluso de ser útiles, antes arreglaban las cosas por un módico precio, ahora «sale mas rentable tirarlo y comprar un modelo un poquito superior». Sin embargo en otros países con menos recursos se intenta arreglar lo mismo que en los mas avanzados y ricos.

Actualmente los productos que utilizamos, cada vez permiten menos arreglos. En su mayoría cosas que antes duraban y que se podían cambiar o arreglar. Hoy en día no tienes esa opción, y si la tienes te costará un pico, durará poco tiempo y estará «programado» para que de algún modo, tengas que cambiarlo porque ya no funcione como el primer día. Continuar leyendo…

Hace años, asistía a clases de Hatha Yoga o Yoga físico (posiciones corporales). El lugar al que iba era de un amigo de mi madre. Y fui con la intención de tener un poco mas de flexibilidad en mi cuerpo ya de por si vago. 🙂

Lo practicaba 2 veces a la semana, y aunque las clases eran de 1 hora de duración, cuando uno entraba, quizás estresado por la vida diaria (aunque mi vida nunca ha sido muy estresante ¡por suerte!), a la hora de salir uno lo hacía totalmente relajado. Daba pena tener que salir, al bullicio de la calle, para volver a casa.

Pero el lugar a donde asistíamos empezó a ponerse feo. Iba otra gente que hacía que el ambiente no fuera tan agradable. Mas que nada porque el «maestro» empezó también a dar una especie de diplomas para profesores. Total, que iba otra gente diferente. Así que lo dejé. Continuar leyendo…