El pequeño Vago

Hace un tiempo, mis padres desempolvaron viejas fotos para buscar material con el que ayudar a mi hermana a hacer un estudio sobre un antepasado nuestro. Entre todas las fotografías, se encontraron con las de sus hijos. Me gustó ver algunas fotos de mi de pequeño y decidí escanearlas. He aquí el muestrario.

Nadie podía imaginar que este angelito podía degenerar en lo que es ahora  🙄 Ya desde pequeño se le veía muy tranquilo al chavalín.

Ya un poco más crecidito… se movía con mas frecuencia, prueba de ello es esta foto tomada en un columpio. Aunque nunca se atrevía a subir muy arriba, y prefería los verdaderos columpios de balancin en los que tenías que ser empujado (antiguamente tenían silla, después pusieron neumáticos).

La carita de felicidad también era innata en él. Le gusta estar contento y rebosar alegría. De pequeño era un saco de cosquillas.

Y aquí está empezando a darle al vicio del tabaco.  :mrgreen: es broma… pero parece que el fotógrafo tenía la manía de sacarle con un cenicero cerca (desventaja de tener padres fumadores).

Siempre que recibía una de esas preguntas de ¿Qué quieres ser de mayor?, el solía contestar: —Cocinero y obrero.
Por aquella época, estaba todo el día jugando con sus cocinas de plástico y juegos de construcciones, tenía una gran cantidad de Exin Castillos, “Mino Bambino” y pequeños bloques de madera. Un día paseando por el Parque del Oeste con sus padres y su hermano David, se encontraron con un montón de ladrillos formando una caseta. A Ignacio se le pusieron los ojos como platos y muy contento, por fin podía construir cosa con materiales de verdad. Por suerte, no había ningún guarda por allí, y pudo jugar un rato con esos enormes ladrillos.