Radioafición, la amistad segura

NOTA: Texto rescatado de la sección de artículos de la antigua versión Web de Avalon Software en 2004. Este publicado originariamente el 30/Mayo/1993. Se envió por correo postal a más de 15 personas que en esas fechas conocía por la radioafición. De todas aquellas cartas, ninguna fue respondida. Aquí os dejo leer lo que asentí en aquel momento. Hubo una segunda parte del artículo, también con las mismas intenciones, pero éste es el mejor de los dos.

Con este título empiezo un artículo que quizás sea una “moralina” pero es la única forma de hacer entrar en razón a un montón de radioaficionados que un día salieron y nunca más volvieron.

Este artículo está dedicado a Fleming, quizás es el único que lo comprenda de verdad.

“…Una noche de verano, más de 30 grados centígrados. Un personaje en la oscuridad se despierta empapado de sudor y agobiado de calor.

–No se puede dormir –se dice— con este calor insoportable, encenderé éste cacharro a ver si así.—

Aparentemente, esa supuesta maquinaria con muchos botones que no se sabe para que son, es puesta en marcha por la mano sudorosa de aquella sobra. Una luz cegadora de un display con dos números y un panel con un montón de signos extraños aparece cuando el trasto es encendido.

Nada en absoluto se encuentra en ese lugar, salvo un montón de interferencias indescifrables. Aquella mano mueve la única rueda que sabe para que sirve, los canales se van cambiando hasta que aparece la cifra treinta y cinco.

Gente de todas partes hablando, conversando, incluso sobre-hablándose entre sí sin saber que otra persona habla en el mismo momento. Parecen divertirse, se ríen y cuentan cualquier cosa.

La máquina mágica sirve para comunicarse con otros seres con cuatro extremidades y tronco, que suelen tener sesos en la cabeza que puebla sus hombros. Gente distinta, que no les importa de donde seas, quien seas, o como eres. Gente a la que le gusta compartir ideas o argumentos. Que les gusta parlamentar y discutir amistosamente.

–Cómo demonios se hablaba por esta cosa… eem!, vaya un aparato conectado por un cable a la máquina mágica… tiene una especie de saliente, a ver que pasa si lo aprieto.—

Un chasquido y toda la emisora queda en silencio… un silencio que se disuelve cuando deja de apretar ese saliente. De pronto una de las personas que se encuentra en ese canal habla de: “…un pisotón que ha perturbado el canal, de una copia perdida y de que vuelva a repetir todo el comentario, pillándose el cambio.” Un idioma difícil de entender pero fácil de aprender. ¿Qué demonios querría decir aquel hombre con esas palabras comprensibles separadas una de otra, pero imposibles de entender de esa forma?.

Día a día empieza a comprender de que va ese trasto sin uso aparente. Es una emisora y sirve para hablar con gente. Ahora sólo le faltaba saber como hablar con ellos, para que servían todos esos botones y cómo utilizarlos. Y sobre todo que era aquello de QR…no se qué y QS… no se cuantos, y por qué todos decían R ó 10-4. Un montón de dudas que se desvelarían poco a poco.

[…..]

Meses más tarde, aquel aparato mágico se había convertido en un potente emisor de señales analógicas, aunque no hubiera cambiado para nada el formato del mismo. Aquella sombra en la penumbra iluminado por un cacharro lleno de lucecitas se había convertido en un radioaficionado iluminado por un smiter y un display de canales o frecuencias. El idioma indescifrable era de fácil aprendizaje. Y sobre todo en cualquier frecuencia se podía hablar con todos esos conocimientos nuevos como si nada hubiese ocurrido en realidad.

Una emisora en la que todo el mundo conocía a esa estación, y aunque hubiese algunos indeseables, se comunicaban con él hasta horas tan avanzadas que era pronto para irse a dormir. Días y noches hablando, meses y trimestres.

El verano acabó, y la emisora con él, la gente, las personas se iban, emigraban, nunca más volvieron a salir. Quizás en el verano siguiente, volverían. Quizás con el buen tiempo…

Las personas que él conocía en vertical, le abandonaron la mayoría, las gentes que poblaban su emisora desaparecieron, nadie “antiguo” volvió. Pero la emisora se repobló, nuevas señales empezaron a venir, nuevas generaciones pasaron y otras se fueron….

Amigos o sólo conocidos, muchos lo diferencian muy bien, pero algunos quizás no lo sepan o lo confunden. Amigos que has tomado cariño o que te han caído tan bien que crees que nunca más podréis estar separados, que crees poder serlo de él o ella para siempre, en realidad sólo son conocidos al que un día nombraste por amigos para siempre. Pero la realidad siempre hace daño, y al final sólo puedes recordar los momentos más memorables.”

Quizás esto sólo sean un montón de palabras juntas que no logren conseguir nada. Pero a lo mejor alguno se dá cuenta de lo que significan, y sólo quizás vuelvan a un lugar dónde serán recordados no sólo por sus indicativos, ni por su señal, sino por lo que son.

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