Rodeado de garrulos, sabandijas y mediocres

1 voto

Es curioso como cuando se te ocurre decirle a la gente que te quedas en casa de vacaciones, ésta opina que eso es aburrido. ¡Nada mas lejos de la realidad! Es una gran atracción llena de inesperados acontecimientos.

Para empezar os diré que en casa tenemos un miembro adicional honorífico, es nuestro fantasma familiar, lo llamamos: Yo no he sido. Es un compañero inseparable que le encanta hacer toda clase de trastadas y mantenernos alerta en todo momento. Nadie sabe cual es su siguiente jugada, pero siempre nos sorprende con ella.

Siempre que pasa algo…. ¿quién es el responsable? El pobre Yo no he sido siempre está en boca de todos. Suele juntarse a menudo con: A mi que me registren y Se ha roto solo.

Yo no he sido además es un fantasma que va dejando rastro, ¿recordáis la leyenda de: “La uña de Canterville”? es un gran cuento que debe ser recordado… os recomiendo su lectura.

Este año, Yo no he sido ha venido a pasar un año “selvático” con nosotros.

En esta época estival la primera trastada fue una llave de la luz que dejó de funcionar misteriosamente. La llave no solo dejo de encender y apagar una luz, sino que además no se podía mover de su posición. Nadie sabía si estaba encendida o apagada. Tuvimos que buscar un electricista y chapuzas veraniego para que arreglase tal desperfecto. En vez de cambiar solo la llave nos obsequió con un agujero adicional de adorno, un cambio de funcionamiento en el encendido y por supuesto sus grandes consejos sobre posibles nuevos trabajos que podía ofrecernos. Además se permitió “iluminar” (y eso que tenía pocas luces…) con su sapiencia a mi madre intentando explicarle lo que era un cable ignífugo. Me recordó mucho a “El mejor antenista de Madrid”, deben ser parientes.

Mas tarde, cuando menos nos lo esperamos, nos encontramos con una riada en nuestra propia cocina. Cocinar es el deporte de riesgo mas grande que los Reality Show esos que ponen en televisión, y con menos público. Mi madre había puesto unos huevos duros a enfriar, y había dejado el típico chorrito de agua caer en la olla para que se fueran enfriando. Se ausentó unos minutos de la cocina para tender unas cosas en la habitación contigua. Al volver empezó a chapotear por la cocina. Al abrir el armario de la pila, una riada la cogió por sorpresa. Cerró el grifo y se encontró con otro nuevo problema con el que enfrentarse. El desagüe de la pila tenía una fuga.

Yo no he sido había pasado por ahí. Durante meses y en silencio había ido acumulando botellas llenas y vacías en el armario de productos de limpieza, de tal forma que un barreño con trapos había sido colocado estratégicamente cerca de la tubería de uno de los desagües de una de las pilas. Las botellas cambiaban pero el barreño tenía bien asignado su lugar, el perfecto lugar para ir desgastando la tubería.

Mientras buscábamos una solución, la cocina no se podía usar convenientemente. Tuvimos que comer en platos y cubiertos de plástico, y por supuesto manchar los menos cacharros posibles porque no teníamos pila para fregarlos. Nuestro eficiente fontanero favorito, que habíamos conocido meses atrás (por otros incidentes acaecidos por un pariente mas evolucionado de Yo no he sido, llamado: “Creo que me he cargado el lavabo”), estaba de vacaciones, y tuvimos que esperar a que volviera para poder arreglar el problema.

Menos mal que mientras sucedía todo esto estábamos disfrutando de las paradisiacas temperaturas con las que hemos sido bendecidos este verano, en las que podemos tener sol junto a zonas de resol deslumbrante. Paredes y muebles calientes por doquier. Sauna propia durante las 24 horas. Ruidos en alta fidelidad 3D Surround de humanidad en movimiento. Además de inhibición del sueño condimentado con perdidas de conocimiento o desmayos colectivos después de comer (hora de las máximas temperaturas). Nuestro momento relajante era la ducha refrescante que decidíamos tomar con agua templada.

Yo no he sido merodeaba por ahí y veía que éramos demasiado felices… así que mejoró nuestra circunstancia para hacerla mas llevadera. Decidió variar los controles del calentador del agua. Éste empezó a fallar y con el tiempo, creemos, que estropeó una de las piezas que nos ha traído de cabeza durante mas de 12 días.

Desgraciadamente empezábamos un mes nuevo. ¡El fatídico agosto! en el que a nadie le importa nada. Agosto es como la Semana Santa, tampoco le importa nada a nadie. En realidad podríamos decir que casi todo el año en el mundo entero, la gente le importa un pimiento todo.

Nuestro seguro y servicio técnico contratado con la empresa del calentador parecía que hubiera recibido el curso de humanidad, empatía y sentimientos por correspondencia, y que el cartero aun no había entregado la primera lección. Nuestro técnico favorito para la revisión del calentador estaba de vacaciones. Por desgracia nos enviaron un garrulo que parecía que quería salir por pies de allí, sin trabajar e intentándonos vender por todos los medios otro calentador mucho mejor, porque la pieza iba a costar un montón, según afirmaba. Era entre semana y según nos informó la pieza iba a tardar otra semanita mas, porque ya no daba tiempo para traerla ésta. A él no le importaba mucho, nos comunicó también que se iba de vacaciones a la semana siguiente, pero recalcaba con mucha insistencia en vendernos una nueva caldera.

Se tuvo que idear planes alternativos para poder disfrutar de las duchas. Teníamos una jarra de agua eléctrica y por si acaso compramos un hornillo eléctrico vitrocerámico, que nos enviaron eficientemente, en una conocida tienda virtual, el mismo día que lo pedimos. ¡Estábamos como en los años 40! Calentando el agua para poder echarla en un barreño y poder enjabonarnos bien y ducharnos con agua mas acorde a la temperatura del cuerpo que sólo con la fría. Yo, durante un par de días intenté el viejo sistema de abrir el grifo mínimamente para que el chorrito de agua no se enfriase con demasiada velocidad, pero al final me congelaba con el enjuagado final.

Llamamos varias veces al teléfono durante los días siguientes. Menos mal que lo hicimos así, porque entre unos operadores y otros, nos habían asignado que la pieza nos la pusiera nuestro técnico favorito que iba a llegar 15 días después (es decir, a finales de agosto, principio de septiembre). La pieza estaba en espera y nadie se iba a hacer cargo de ella. Debemos recalcar en todo momento que nadie sabía donde estaba la dichosa pieza. Nosotros creímos que venía en burro desde el fabricante original, en otra provincia, haciendo peregrinación.

Buscamos la posibilidad de instalar un calentador nuevo. Preguntamos el tiempo mínimo que empleaban para ello. Lo probamos desde el fabricante que estamos usando y también en otra gran superficie conocida. Todos afirmaban que mínimo eran 15 días. Mas o menos como lo que decían que iban a tardar en repararlo. ¡Como para una urgencia!

Pasaron 12 días después del incidente. Se hicieron llamadas casi a diario con quejas y malos modales desde el otro lado del aparato. Muchas esperas con hilo musical de:

“No se preocupe,
somos los mejores,
pero estamos ocupados…”.

Conversaciones adicionales con familiares. Nuestro humor iba de nivel resignación “ya se arreglará” a “¡por culpa de un mediocre… la que ha liado!”. La temperatura iba subiendo –en muchos sentidos—.

Volvió el mismo garrulo cenutrio, acompañado por otro técnico mas competente (este si debía haber recibido el curso de humanidades), traían la pieza y la pusieron en su lugar. Bueno, el garrulo solo miraba como hacia todo el proceso el otro mientras holgazaneaba convenientemente. Después hicimos las pruebas pertinentes y quedó solucionado el problema. ¡12 días!, el contrato que tenemos de mantenimiento decía que “en el día se repara todo”. Al final, la pieza sólo costó unos 40 €, mucho menos que el super-calentador último modelo que quería vendernos el fastuoso garrulo, con la cabeza gacha.

Yo no he sido sigue haciendo de las suyas y no ha parado de hacer trastadas. La última detectada es el aspirador-escoba eléctrico que tenemos para recoger los pelos del suelo. Parece que el cargador ahora ya no funciona como debería, y hace que la batería no funcione bien, por lo que el aparato funciona a medias y se para.

Los veranos en mi casa son la bomba, mucho mejores que cualquier otro viaje paradisiaco de por ahí. Yo no he sido es muy feliz, le gusta tanto nuestra compañía que a lo mejor la amplia, aunque quizás tenga que refinar sus modales para convivir con nosotros adecuadamente.

¿Qué otras historias nos depararan próximamente? Lo veremos en siguientes relatos.

6 comentarios

  1. ja jajjajaj… Ay!! Lo que me he reído! Gracias por escribir cosas así, me he muerto de risa, pero he de decirte una cosa: “yo no he sido” también está pasando una temporada en mi casa jajjajaj… Misteriosamente… Creo que le encanta visitarme…

  2. Ahora entiendo por qué de cuando en cuando hay paz por aquí… que va de ronda por varias casas. Tiene mucho que hacer por lo que veo, creo que tendremos que reducirle el sueldo o la paga… 🙂

  3. En mi casa, en vez de “Yo no he sido”, la responsable de todos los males es “la bajante”… No sé yo muy bien por qué, pero siempre hay que cambiar un tramo de la bajante… En mi blog llegué a sugerir que, igual que en “Harry Potter y la cámara secreta” teníamos basiliscos en las tuberías… Y los cenutrios varios parecen compinchados con el vecino de abajo para obligarnos una y otra vez a cambiar tramos de la bajante que ya están más que cambiados, mientras que los tramos que me inundan la casa una y otra vez (y que no están cambiados), siguen sin estarlo, no me preguntes muy bien por qué… Eso sí, esta última vez, cuando he propuesto que el próximo cambio de bajante me lo hagan previa orden judicial y que a lo mejor los vecinos de arriba no están, pero si se les denuncia seguramente les llegue el aviso a Italia o no sé dónde que viven… Eso sí, los fontaneros me llenan la casa de agujeros inútiles, porque las averías están en otros lados, pero son bastante amables, se van siempre jurando que están avergonzados y asegurándome que esa misma tarde tengo al fontanero para remediar el desaguisado… Cinco o seis días después suelo tener que volver a llamar “amablemente” a la administradora, para saber si ese “ahora mismo” significaba “siglo y medio”.

    El más divertido es el fabricante de azulejos, cada vez que aparece alguien con cara de gilipollas por su almacén le debe decir “¿vas a casa de Elena, verdad?”… Multicolor tengo ya el baño. Snif.

  4. Hola mi amigo y querido Ignacio 😉

     

    Lo tuyo es gafe total, se estropea una vienen otras, macho que les haces a las pobres maquinas ?? xDD

    Deberias dar gracias que te ha pasado en verano no en invierno como yo con un calentador roto, quedandome con las pelotas cuadradas, heladas y con efecto estrelles fugaces cada vez que me duchaba xDD,

    Lo importante que sigues vivo y coleando yo ?

     

    Con cariño David 😉

  5. Eso por que no viviste mi época de gafe total… en la que se rompieron todos los ordenadores en el mismo mes, y tuve que arreglar varios ordenadores mad de amigos y familiares. Una maravilla esto de las épocas oscuras ^_^ Después uno se extraña de esas personas conocidas que dicen frases tan populares como “¡A la mierda!” de Fernando Fernan Gomez, que es una lástima que sólo se le recuerde por una frase y no por todas las demás cosas importantes y buenas que hizo. Pero a veces en “cenutrilandia” pasan estas cosas. 🙂

  6. Jijiji eres único relatando los quehaceres de "yo no he sido ", me ha enganchado la verdad…

    Y decirte que por mi casa también pasa de vez en cuando

ATENCIÓN: Puedes opinar sin meter Correo electrónico o Web.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Blue Captcha Image
Refrescar

*